Las niñas Obama se harán jóvenes en la Casa Blanca

Por Redacción

La hija del presidente de Estados Unidos huye. Se escapa engañando al personal de seguridad y pone el mundo del hombre más poderoso del planeta patas arriba en busca de la libertad de una adolescente común. Así representa Hollywood el crecimiento de una chica en la Casa Blanca.

El presidente Barack Obama y su mujer Michelle han querido armar allí una vida lo más “normal” posible para sus dos hijas. Una niñez que incluye un padre como presidente de Estados Unidos tras la reelección de hoy y un hogar que recibe miles de visitantes cotidianamente.

En algún lugar, entre las 132 habitaciones de la vivienda, el servicio secreto y los 94 empleados de la casa, las dos crecieron como niñas normales los últimos cuatro años, sin cuna de oro.

Malia, de 14 años, y Sasha, de 11, ya no son las niñas que se mudaron a la palaciega Casa Blanca en 2008 tras la elección de su padre. Hoy lo acompañaron en el discurso de la victoria en Chicago.

“Están creciendo para convertirse en dos mujeres jóvenes, fuertes, listas y bonitas, como vuestra madre. Estoy orgulloso de ustedes, pero con un perro tenemos suficiente”, dijo Obama provocando la sonrisa del auditorio.

Las llamadas “first tweens” están en medio de la etapa entre la niñez y el caos de la adolescencia. Pero lo que es normal para otras jóvenes de su edad es casi imposible para ambas, ya sea ir a tomar helado con amigos o salir de compras, ya que el servicio secreto vigila su seguridad paso a paso.

Sin duda su vida tiene algunas ventajas. Al mudarse a la vivienda presidencial disfrutaron de un concierto privado exclusivo de la banda adolescente Jonas Brothers. El actor Johnny Depp pasó en Halloween por allí a jugar con las niñas en una puesta en escena original del director Tim Burton.

Conocen a personalidades de la política, mientras invitados de alto nivel entran y salen de la Casa Blanca. Laura y Jenna Bush les recomendaron en una carta pública aprovechar ese privilegio. La mujer y la hija del ex presidente George W. Bush aseguraron haber disfrutado su vida en ese “sitio mágico”.

Pero también está siempre la amenaza latente. Cuando sus amigos las visitan, deben ser revisados por el personal de seguridad, y los padres son investigados previamente.

Hace tres años, cuando Malia y Sasha salieron para Halloween junto a su tía en busca de dulces por Washington fueron reconocidas a pesar de sus disfraces. El servicio secreto suspendió el paseo que consideró demasiado peligroso.

Un joven de 21 años que se creía Jesús disparó en noviembre de 2011 contra las ventanas blindadas de la Casa Blanca.

El colegio privado al que van las niñas, el mismo al que había enviado Bill Clinton a su hija Chelsea, recibió a fines de octubre una llamada “sospechosa”. El servicio secreto desalojó el edificio. Finalmente fue una falsa alarma. Queda la duda de cómo afectan estas acciones a las niñas, si pueden acostumbrarse a algo así como adolescentes.

El riesgo de seguridad debe ser reducido a tal nivel que hace que muchas veces la familia Obama termine recibiendo un trato especial. De hecho, un concierto escolar al que asisten orgullosos los padres de los niños tuvo que ser realizado dos veces. Una vez para todos los padres de la sala y la segunda en un espacio totalmente seguro para los Obama.

Michelle Obama intenta mantener la normalidad a través de la coherencia y las obligaciones. La “first Lady” ha hablado en entrevistas sobre sus métodos. Para que las niñas no se dejen cegar por el lujo deben hacer sus propias camas. La televisión y las computadoras están limitadas y tienen prohibido acceder a la red social Facebook.

Antes de su presentación en la Convención Demócrata en 2008, las pequeñas no dejaban de asistir regularmente a clases. Incluso durante la campaña electoral la mamá Michelle no hizo excepciones.

De hecho, el matrimonio ya había reconocido en la campaña de hace cuatro años el efecto positivo de sus hijas en la opinión pública. Mostraron el lado de Obama como padre de familia responsable que asumía sólo dos citas nocturnas por semana para comer junto a sus amores. “La familia Obama junta fue oro político”, valoraron los analistas.

En Twitter se encuentran numerosas referencias a Obama y al tiempo que pasa con sus hijas. “Obama les leyó a las niñas todos los tomos de Harry Potter. Eso basta para elegirlo”, escribió un usuario.

En la campaña electoral las niñas eran omnipresentes, ya que tanto Michelle como el mandatario las mencionaban frecuentemente en sus discursos públicos. Hoy también estuvieron ambas en el de la victoria.

Obama elogió recientemente el espíritu de equipo del conjunto de baloncesto de su hija Sasha, del que dijo debía tomar ejemplo el Congreso estadounidense. El demócrata relató también que fueron sus hijas las que le instaron a apoyar el matrimonio homosexual después de haber comentado en la cena el caso de amigos de la escuela con padres homosexuales.

Es posible que en los próximos cuatro años, Obama tenga que recibir en la Casa Blanca a los primeros novios de sus hijas.

DPA.-

Foto: AP.-