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Lavagna en exclusiva: «hay que correr dos años el vencimiento de la deuda» con el FMI

Entrevista exclusiva. El exministro llegó a Bariloche y habló sobre su posible candidatura, de la 'grieta' y un diagnóstico sobre la situación económica actual.





El exministro de Economía Roberto Lavagna, que este miércoles desplegará junto al senador Miguel Pichetto actividades en Bariloche, le dijo a «Río Negro» en una entrevista exclusiva, que no acordará con «ninguno de los dos lados de la grieta», en alusión al presidente Mauricio Macri y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Advirtió que si en las elecciones de este año, no se halla una alternativa, habrá que volver a optar entre «lo peor y lo menos malo».

Lavagna recibió a «Río Negro» en la noche del martes en un hotel del centro de Bariloche, donde mantuvo un diálogo cortés.

-¿Va a ser candidato a presidente para las elecciones de octubre?

– Mire, como les he dicho a varios colegas suyos en Buenos Aires, estamos trabajando en eso. Se dio un paso muy importante justamente durante la semana porque se terminó un documento de consensos básicos, de esta agrupación que llamamos Consenso 19, donde hay gente del justicialismo, del radicalismo, del socialismo, del GEN de Margarita Stolbizer, y alguna gente del desarrollismo, gente de la sociedad civil.

Y ese es un documento al cual le doy mucha importancia porque se trabajó en profundidad, se buscaron efectivamente consensos, no sobre todos los temas todos pensábamos lo mismo y yo siempre dije que para que tuviera sentido una candidatura, una de las cosas que había que tener era un programa de gobierno por lo menos en el plano filosófico, claramente definido. Y eso se ha llegado a lograr justamente esta semana. Así que es un paso adelante.

Después, quedan siempre algunas cosas, las elecciones provinciales que todavía no se han hecho y de las cuales dependen algunos lineamientos políticos, pero vamos avanzando.

– Y en ese lineamiento filosófico, ¿qué es lo que usted más destaca?

– Hay muchas cosas porque hay desde temas de derechos humanos hasta, obviamente, cuestiones económicas. Yo le diría que uno de los puntos clave es cómo nos plantamos frente al gobierno anterior y al gobierno actual, que son los que han definido una grieta, un enfrentamiento total.

Nosotros lo que tenemos en claro es que tenemos que hacer un gran esfuerzo para que se entienda que hay una alternativa que nos saque de tener que elegir entre lo malo y lo peor o entre lo peor y lo malo, póngalo en el orden que usted quiera.

Y eso, saber mantener la distancia de estos dos lados de la brecha, es importante y después darle obviamente contenido, por ejemplo, en materia económica un acuerdo muy claro de que el problema central de Argentina no es el ajuste como sale en los diarios todos los días.

El problema es otro totalmente distinto es cómo uno moviliza los recursos que Argentina tiene. Usted tiene que pensar que Argentina hace ocho años tiene un estancamiento absoluto, estancamiento además con inflación. Con dos agravantes, que los últimos dos o tres años el estancamiento ya pasó a ser una depresión y la inflación subió unos veinte puntos más.

Ocho años en la vida de la gente es mucho tiempo y que lo único que se le ocurra al gobierno de turno es hablar de un ajuste cuando hay maquinarias, equipos, mano de obra y capitales abundantes que están parados sencillamente porque nadie invierte o nadie toma gente en una sociedad donde no hay capacidad de compra.

Entonces, hay que empezar a pensar en esquemas de cómo uno va mejorando, lo que la gente tiene en los bolsillos. Es lo que va a hacer arrancar el consumo como primera movilidad, después vendrá algo mucho más complejo, que incluye inversiones y exportaciones y demás, pero una primera medida es mover lo que tenemos.

Están ahí, en muchos casos si usted supiera la cantidad de veces que los empresarios dicen: bueno no tenemos las máquinas tapadas con lonas, hay que empezar a mover eso.

– ¿Por qué llevamos 8 años de estancamiento?, ¿cuáles son las causas?

– Por errores de política económica. Fíjese lo interesante es que son ocho años con dos políticas totalmente opuestas. Cuatro años de gobierno anterior, hablando de los años finales para no ir más lejos, de intervención del Estado, nombrar directores en las empresas, cepo, controles para esto, controles para lo otro, aumentos de impuestos.

Y ahora, cuatro años de este gobierno, mucho más libre desde el punto de vista de la intervención de la economía, pero con tasas de interés que son absurdas contras las cuales nadie puede competir, con una gran incapacidad para entender cuál es el problema de la inflación y, en consecuencia, una aceleración de quince, veinte puntos más de lo que había en 2015. Bueno son errores.

Uno tiene que suponer siempre las buenas intenciones. Y si uno supone buenas intenciones es porque se equivocaron y lo más grave no es que se equivocaron, lo más grave es que no quieren reconocer que se equivocaron. Y en consecuencia no están aptos para buscar cómo cambiar algunas cosas para tener resultados distintos.

-¿Usted teme que el cóctel financiero explosivo que estamos viviendo termine en un default?

– Esperemos que no. El compromiso claro que en ese sentido lo tienen prácticamente todos es no al default. Eso fue una circunstancia histórica que algunos decidieron en 2001, pero no se puede más caer en eso. Sí habrá refinanciación, corrimiento de plazos, ese tipo de cosas, pero hasta ahí. Si la economía crece, la capacidad de pago del país también crece.

-¿Fue un error estratégico, la forma en la tomó deuda externa el gobierno actual?

– Sí, desde mi punto de vista, claramente. Fíjese que si había una ventaja que teníamos a la salida del gobierno anterior a pesar del estancamiento, la inflación y de la intervención en la economía, es que por lo menos no había deuda. No había deuda porque nadie le prestaba. A lo mejor si les hubieran prestado hubiera habido deuda. Pero no había. Punto. Partamos de ahí.

Y hoy tenemos una nueva deuda de arriba de los 250 mil millones de dólares, con vencimientos 2021 y 2022. Ahí en las puertas mismas, porque claro, el gobierno fue muy hábil, recibió los más de 50 mil millones de dólares, todos en este período, ahora eso sí, el que los paga es el gobierno siguiente.

-Y en el caso de que usted acepte ser candidato a Presidente y el proyecto que están conformando llega a ser gobierno lo van a tener que pagar ustedes.

– Habrá que justamente trabajar en un proceso de renegociación. Mire como usted sabe que hay toda esta discusión de una serie de puntos. Hoy yo le sugerí al presidente, le respondí por escrito la invitación de él y le sugerí que uno de los puntos clave es que aproveche la buena relación que tiene con el Fondo y demás para corregir eso de cobré toda la plata y después que la pague otro y que trate desde ahora mismo correr los plazos de vencimiento 2021 y 2022 dos años por los menos, que es lo que le daría al próximo gobierno, cualquiera que sea, incluso la continuidad del actual, le daría un poco de respiro para hacer cosas distintas.

-Esa convocatoria al diálogo, ¿usted cómo la interpreta?, ¿puede leerse como que están buscando oxígeno para llegar a octubre?

– Es evidente que hay una situación de ahogo. Eso está claro. Pero todos estamos en este bote. Si se puede cooperar sobre la base del cambio de las políticas de este gobierno de algunas hay que hacerlas. Ahora, si cooperar se interpreta simplemente seguir haciendo lo mismo, obviamente, no.

– En el espacio que está tratando de conformar con varios sectores, ¿hay posibilidades de un acercamiento con Cristina o sectores del kirchnerismo?

– No. Ninguno con ninguno de los dos extremos de la grieta. Cuando estamos hablando de esta convocatoria del Presidente y demás que también incluyó a la expresidenta es a los fines de asegurar la gobernabilidad hasta el fin de gobierno.

Pero ninguna intención de ser atraídos por uno u otro lado porque sería un contrasentido, porque uno y otro lado ya han hecho sus ensayos, que han fracasado y hasta ahora no hay tenido voluntad de diálogo, cuando todo nuestro planteo parte del consenso. Por eso, lo llamamos justamente Consenso 19.

-¿Y se puede romper esa polarización que viene desde hace años?

– Esos son los desafíos. No es fácil. Son dos polos muy poderosos, con dinero, con implantación territorial, pero bueno hay que hacerlo. Si la sociedad no lo entiende y no ayuda y no se hace, habrá que elegir de vuelta entre lo malo y lo peor o entre lo peor y lo malo.

– Como se dice en política las PASO están casi a la vuelta de la esquina, ¿se fijó algún plazo para definir esa candidatura a presidente?

– No, falta todavía para las PASO, pero obviamente las PASO son un requisito legal, no las internas dentro de las PASO. Pero las PASO es una cosa legal a la cual tendrá que ir Macri, Cristina y todos. Cuando llegue la fecha veremos.

– ¿Cuáles cree que son los principales errores de la administración de Macri en estos 3 años y medio?

Una visión puramente financiera de la economía, una visión que aún hoy mirando a los ministros del gobierno que está a años de luz de hablar de producción, de empleo, de inversiones. Todo es dominancia financiera.

-¿Hay algún acercamiento con el gobernador Alberto Weretilneck?

– No, porque hemos decidido ya hace tiempo, cuando empezamos, no intervenir en las elecciones provinciales porque hay partidos que incluso tienen intereses en ciertas provincias, así que el planteo es nacional.


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