Le amputaron el pene mientras dormía
La víctima aseguró que no se dio cuenta de la herida hasta que se despertó de la siesta. La única sospechosa sería la esposa aunque fuentes policiales especularon sobre un posible “pacto de silencio” entre el matrimonio.
Rosario
Un hombre sufrió la amputación del pene cuando dormía la siesta en su casa de Rosario, pero aseguró haber notado la herida recién al despertarse y, si bien la policía sospecha de la esposa de la víctima porque era la única persona que se encontraba en el lugar, ésta negó ser la agresora.
Médicos del Hospital de Emergencias “Clemente Álvarez” practicaron al hombre una cirugía reparadora y lograron salvarle el miembro, indicaron fuentes policiales.
El hecho se produjo el sábado último, aunque fue informado hoy por la policía, en la vivienda de San Juan al 5.000 del barrio Echesortu, en la zona oeste de Rosario, donde vive el matrimonio.
Fuentes policiales dijeron que el hombre, quien trabaja como taxista, se encontraba descansando en su dormitorio cuando, al despertar, notó que tenía prácticamente amputado el pene, pero no había sentido ningún dolor en el momento del ataque.
Rápidamente, la esposa, que se encontraba en el lugar, llamó al número policial 911 y a una ambulancia del Servicio de Emergencias Sanitaria (SIES), que lo trasladó al hospital, donde se le reimplantó el miembro.
El comisario inspector Hernán Brest, que intervino en el caso, admitió la complejidad de la investigación, teniendo en cuenta que “la víctima expresó que no vio ni sintió nada y en el lugar no se encontraron elementos que hayan sido utilizados para realizar la mutilación”.
“Todo indica que podría ser la mujer, que era la única que estaba en la vivienda, si bien en su declaración negó haber sido la autora del hecho y, además, no se encontraron elementos que la imputen”, advirtió.
Brest no descartó que haya sido la esposa quien “por una posible aventura amorosa del marido”, opinó, pudo haber pergeñado la amputación.
Asimismo, señaló que los investigadores sospechan que el taxista habría sido anestesiado antes de sufrir la mutilación.
El jefe policial especuló, además, con un posible “pacto de silencio” del matrimonio, porque no se había presentado ninguna denuncia policial por la agresión.
El primer caso resonante de este tipo de ataques contra un hombre fue el perpetrado por Lorena Bobbit contra su marido, el ex marine estadounidense John Bobbit, en 1993.
La mujer argumentó que su reacción fue el corolario de varios años de violaciones, humillaciones y maltratos por parte de su esposo.
DyN.-
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