Lecturas: “Yoga”, de Emmanuel Carrère

Lo nuevo del autor francés no es un amable tratado sobre la disciplina que lleva por título. Ese era su plan, pero poco después de empezarlo, vivió un tsunami emocional que terminó con su internación en un psiquiátrico. Lo que cuenta y lo que no puede contar, es real.

“Yoga” era uno de los libros más esperados del escritor y periodista francés Emmanuel Carrère para este 2021. Por varios motivos: en principio porque se trata de un gran escritor, pero además, porque este texto en particular llegó rodeado de tanta polémica que el autor tuvo que hacer una suerte de malabarismo con las palabras y la historia para no mencionar una parte importante de lo que nos cuenta.

Vamos por partes.
Con una honestidad brutal (una tarea en la que se embarcó desde el año 2000, cuando decidió que sus libros girarían en torno a si mismo), Carrère narra en “Yoga” cómo su aspiración a la armonía sufre un completo y desgarrador desvío; cómo la felicidad a veces está parada en el límite mismo del infierno; cómo la quietud es un estado que puede transformarse en un terremoto devastador.

Muy al principio de este libro editado por Anagrama, asistimos a la decisión de Carrère de internarse por diez días en un campamento vipassana para meditar en completo silencio, y aislado del resto del mundo. Quiere hacer un libro “risueño” sobre el yoga, una actividad que el mismo practica desde hace 30 años. Tiene sesenta años y es un hombre feliz. Es más, lleva diez años siendo un hombre feliz.
Pero -lo intuímos- todo eso está a punto de colapsar. Y colapsa.

¿Qué ocurre?. Ocurre el atentado a la revista Charlie Hebdo, el 7 de enero de 2015, en la que muere un gran amigo y que interrumpe violentamente su meditación, su vida, y la de Francia; ocurre también el escandaloso final de su matrimonio de diez años con la periodista , Hélène Devynck, a raíz de una infidelidad (de Carrère), y ocurre, como consecuencia de ambas cosas, una profunda depresión con tendencias suicidas que hace que el autor termine internado durante cuatro meses en el hospital psiquiátrico Sainte-Anne, sometido a electrochoques para superar su estado.
Este libro no es un manual sobre el yoga. Y no es risueño, aunque algunas opiniones descarnadas y sinceras nos hagan reír.
Como dice Carrère, este es “un libro sobre el yoga y la depresión, sobre la meditación y el terrorismo, sobre la aspiración a la unidad y el trastorno bipolar. Cosas que parecen no ir juntas pero en realidad, sí, van juntas”.
Carrère sale del neuropsiquiátrico con un diagnóstico de bipolaridad. Y como este libro es sobre sí mismo, contará la experiencia de esos cuatro meses, lo que recuerda de esa experiencia, los miedos que le dejó; el campo en ruinas en el que se convirtió su memoria.


Lo que no podrá contar, lo que no podrá mencionar de ninguna manera, es nada que tenga que ver con Hélène, con el final de su relación y de su vida familiar. Es que, tras el conflictivo divorcio, Devynck, que hasta ese momento formó parte de todos los escritos de su ahora exmarido, le prohibió mencionarla en cualquier libro.
Y aquí es donde el autor se vio obligado a quitar una parte de la novela, y el lector encontrará que entre el hombre feliz y su desmoronamiento total, no existe nada. Hay una mutilación, un silencio tan grande como al que aspiraba él en su campamento vipassana.


Y aún así, “Yoga” funciona. Y funciona tanto que, en ese punto, en medio de la tierra arrasada que queda bajos sus pies, empieza lo mejor de este libro.

El libro está dividido en cinco partes, y cada una de ellas en muchos subtítulos muy bien logrados.
Antes de cerrar el libro, Carrèrre cuenta un viaje a Grecia, donde decide abandonar el confort e ir a Leros, el lugar al que llegan miles de refugiados. Esta parte es una de las más conmovedoras de un libro que es casi por completo conmovedor. Eso, y la magnífica descripción que hace del video de La Polonesa de Chopin en manos de una joven Martha Argerich (el modo en que cuenta cómo la pianista ejecuta esa obra debería formar parte de las lecciones de cómo escribir sobre música.)


Es cierto que el hecho de que sepamos que hay una parte suprimida de este libro, y que en medio del divorcio su exmujer haya dicho que hay partes inventadas, puede hacernos dudar de la verosimilitud de cada renglón. Pero uno no entra a ”Yoga” con el morbo del público de un programa de chimentos. Esto no es un diario íntimo, sino la narración conmovedora y literaria de un período oscuro de su vida. Una novela en la que, después de las meditaciones, después de ver cómo Carrère pierde todo, incluida su salud mental; después de verlo abismarse en los tormentos personales, hay algo que vuelve a encenderse. Es una luz más pálida quizás, pero ilumina igual.


Más sobre el autor

Emmanuel Carrère, nacido en París en 1957, es escritor, guionista , director de cine y periodista.
Ha escrito libros de ficción “Una semana en la nieve”, o “Limonov”, ambos premiados.
Pero, desde el año 2000, se lanzó a escribir textos de no ficción, como “El adversario”, la excelente crónica sobre el asesino serial Jean-Claude Romand, y luego, de autoficción (aunque él odia esa categoría porque sostiene que tienen mucho de yo, pero poco de ficción): “ Una novela rusa”, “De vidas ajenas” (en las que su ex mujer Hélène aparece mucho), y “El Reino”


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