Líquidos cloacales en las calles de un barrio cipoleño

Los vecinos del barrio La Paz denuncian que desde hace años reclaman en el DPA, el IPPV y el municipio, pero la situación se mantiene inalterable. “Nadie nos escucha”, afirman.

Por Redacción

Los vecinos del barrio La Paz ya no saben a quién reclamar por el desborde de líquidos cloacales con los que conviven a diario desde hace años. Aseguran que denunciaron la situación al Departamento Provincial de Aguas (DPA), en el Instituto de Planificación y Promoción de la Vivienda (IPPV) y hasta solicitaron la intervención del municipio, pero ninguno de los organismos les brindó una solución.

El abandono y el olvido quedan a la vista en el barrio La Paz cuando se lo recorre por los estrechos pasillos que lo atraviesan. Escaleras en mal estado, pérdidas de agua, construcciones de viviendas en espacios comunitarios y edificios en mal estado son algunas de las imágenes más características del lugar. Pero sin lugar a duda, la peor postal se encuentra a escasos metros de la Tira 14 donde a veces se hace imposible caminar debido al desborde de líquidos cloacales, que inunda las veredas. Una de las vecinas, Susana Mezquina, lo describe muy claramente: “A veces parece un río”.

Los vecinos aseguran que desde hace años tienen este problema y que nunca nadie les dio una solución. “En 1983 nos entregaron las viviendas y desde entonces convivimos con este problema. Ya no sabemos qué hacer porque hemos realizado todos los reclamos y nadie nos da una solución. Nadie nos escucha”, indicó Alejandra Ávila, otra vecina del complejo de viviendas.

En el DPA y el municipio

La mujer señaló que reclamaron al DPA y que les dijeron que “a ellos no les correspondía”. Los derivaron al IPPV y tampoco consiguieron una solución.

Ante la falta de respuesta optaron por pedir ayuda al municipio, pero nadie los escuchó. “Nadie se hace cargo de esto y somos nosotros los que tenemos que convivir con este olor nauseabundo todos los días. Además de toda clase de bichos que aparecen por las cloacas”, sostuvo Mezquina.

Ambas mujeres coinciden que con los años se fueron mudando muchas familias al barrio y que esta situación pudo haber afectado el sistema cloacal.

A este problema se suma que ya quedan muy pocos espacios verdes en el sector debido a que fueron “tomados” por otros vecinos. “Hay una mujer que construyó su casa en una plaza y otros que extendieron sus viviendas hacia otros espacios verdes y nadie les dice nada. Tendrían que venir a controlar porque esos lugares eran para que nuestros hijos jueguen”, concluyó Alejandra.

“En 1983 nos entregaron las viviendas y desde entonces convivimos con este problema. Nadie nos da una solución”

Alejandra Ávila, una de las vencinas damnificadas por la situación.

Las pérdidas de agua son una constante en el barrio y junto con los líquidos cloacales se convierten en focos de enfermedades.

Datos

“En 1983 nos entregaron las viviendas y desde entonces convivimos con este problema. Nadie nos da una solución”
Las pérdidas de agua son una constante en el barrio y junto con los líquidos cloacales se convierten en focos de enfermedades.

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