Litto Nebbia, el encuentro verdadero

Estará en Neuquén Bariloche, Roca, Zapala y Cipolletti

Redacción

Por Redacción

Eduardo Rouillet eduardorouillet@gmail.com

Litto Nebbia recorrerá la región acompañado por los músicos locales Gustavo Giannini en bajo y el baterista Juli Cabaza, los mismos que secundaron a Willy Crook en su gira de junio. Mañana, a las 22, estará en Limbo resto bar, Roca 605, de Cipolletti; pasado mañana, a igual hora en Club de Arte El Biombo, Rohde 1464, de Roca; el viernes a la medianoche en Amelie, Elordi 149, de Neuquén; el sábado 18 también a las 24 en Café Dalí, Italia 771, de Zapala, y el lunes 20 a las 21 en el Teatro La Baita, Moreno 39, Bariloche. Félix Francisco Nebbia Corbacho –así reza su DNI– nació en Rosario el 21 de julio del 48, es renombrado cantante, arreglista, productor, sesionista y compositor, y uno de los fundadores del rocanrol en nuestro idioma. Su canción “La Balsa” (1967, en coautoría con Tanguito) desató un récord de venta en Argentina con 250 mil placas, de movida, cifra impensable hoy para cualquier producción discográfica en el país. A fines de la década del 70 fundó el sello independiente Melopea, en el que ya publicó más de quinientos álbumes. Inspirado por su padre, quien con el seudónimo de Félix Ocampo llegó a cantar con la orquesta típica de Miguel Caló, Litto comenzó a componer canciones a los doce y estudió con su mamá, Martha Corbacho –Martha Denis artísticamente– cantante, concertista de piano, poetisa y guitarrista. Sus temas han sido interpretados además por enormes artistas. Durante la última dictadura militar, se exilió en México, donde compuso una de sus canciones más famosas, “Sólo se trata de vivir” – Se te ve hacedor incansable y constante. Si te propusiera mirar hacia atrás, un poco antes de los comienzos del rock argentino, qué ves? –Desde niño fui bien inquieto, siempre sentí la gran necesidad de poder expresarme con un mar de armonías y palabras que balbuceando iban construyendo algún sueño o historia personal. Pasó la vida, me fui perfeccionando… Y aquí estoy. ¿Cómo llamaría a lo que hago? Sencillamente canciones de música popular dentro del marco, del universo de un tipo sensible a otras disciplinas del arte… Entre las vivencias y las pasiones, todo se va retroalimentando. –Nunca te he escuchado repitiendo una versión de tus propias obras. ¿Por qué estás siempre recreándote? –Vivo la música y durante mucho tiempo me he preocupado para que pueda surgir cuando toco, tal cual uno conversa o charla con alguien. Cuando uno espontáneamente le transmite a otro, con mucha emoción algo que le ha sucedido, no lleva nada preparado. No lo ha ensayado, surge del corazón. – ¿Qué sensaciones te genera estar de nuevo en la ruta, una nueva presentación? –Siempre la situación de actuar se me mezcla con emoción, placer, timidez, responsabilidad y destino. Siempre hay algún lugar que no conozco, gente que nunca me vio personalmente, que solo me escuchó a través de un disco o de la tele. – Estuviste exiliado. Quizá, una de las enseñanzas de semejante experiencia sea dimensionar el valor de la libertad, de la libertad de expresión… –Una de las cosas más importantes que aprendí con el exilio, es la posibilidad de comprender que uno puede ir a cualquier lado sin perder su raíz… Y que ella es la que permite, en realidad, poder atravesar diversas situaciones. La raíz para mí es el lugar de donde uno sale, aparece, nace, se crea… Por eso siempre le doy tanta importancia a mi madre, a la tierra, a la primera casa… Tuve la suerte desde muy pequeño de sentir y comprender eso, sin pensar que para vivirlo tenía que ser un “gaucho”. La raíz tiene la fuerza del pasado que uno no ha recorrido aún, pero posee también un sentimiento de “posta”. Algo así como que salís a cumplir algo que ya estaba en la raíz. El deseo, al menos. Entonces no querés abandonarla, pero sí salir de ella, para echar “raíz”. Tengo la certeza de que siempre en la raíz de las cosas está lo mejor del origen. Las veces que no , al menos está el fundamento de lo que sucede. –Una canción no nace “popular”, se va haciendo. Entonces, qué ha hecho que muchísimas de tus obras se metieran en la memoria popular? –Me parece que hay mucha música, muchas canciones, que representan de alguna manera por su sonido, su anécdota en la letra y quizá también, la manera de cantar, una parte intima de mucha gente de acá, de nuestra idiosincrasia. Existe una confusión que ha creado el business, creo, que trata de entender que una canción es popular si la compra y la puede tararear o bailar una gran masividad de gente. En muchos de esos casos interviene la publicidad que sabemos instala y también si desea, oculta cosas, hechos. Muchos de mis temas más conocidos no han tenido lo que se llama “campaña de publicidad”. Se han hecho populares de boca en boca, en fogones, chimentando… Y también por mi activa presencia tocando todo el tiempo por tantos lados y la de muchos cantores. No hay una respuesta completa del por qué. Yo hablo y cuento cosas que en definitiva le pasan a todos los seres humanos alguna vez en su vida, y ahí se produce el encuentro verdadero, la identificación.


Eduardo Rouillet eduardorouillet@gmail.com

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