Londres analizó atacar la Argentina continental

Gran Bretaña desclasificó miles de informes que revelan que Gran Bretaña barajó bombardear aeropuertos militares. Hundir el Belgrano se decidió en un almuerzo.



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El hundimiento del crucero “General Belgrano” cambió el rumbo de la guerra de Malvinas.

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El gobierno británico desclasificó 3.500 documentos que permanecían secretos sobre la guerra de Malvinas, y en por lo menos tres de esos documentos, según consignó ayer el Financial Times, Londres analizó a eventuales ataques a la Argentina continental.

El primero de ellos revela que John Coles, secretario privado de la primera ministra Margaret Thatcher, le pidió a la Cancillería que buscara información de inteligencia e indagara qué reacciones provocaría Gran Bretaña si tomaba “pasos nuevos y dramáticos” como un bombardeo a la Argentina continental, aunque aclaraba que la primera ministra no estaba pensando en eso.

Otra nota, del 2 de mayo de 1982, mencionaba eventuales objetivos continentales e incluso la posibilidad de concretar aterrizajes en la Patagonia, aunque advertía que cualquier medida de ese tipo dañaría “gravemente” el respaldo a Gran Bretaña.

El tercero de los documentos citados por el Financial Times fue emitido el 11 de mayo de 1982 por el Ministerio de Defensa. Ese texto analizaba la posibilidad de atacar aeropuertos militares argentinos, pero destacaba que, para inutilizarlos, haría falta un bombardeo muy grande y, al mismo tiempo, “un muy alto grado de precisión” para evitar víctimas civiles.

En otro informe se revelan las presiones del Reino Unido a Francia para que no venda misiles Exocet a la Argentina, un frustrado encuentro con el ex dictador Leopoldo Galtieri en Cancún y la posibilidad de dar a las Naciones Unidas la administración insular.

“Jamás, jamás pensé que Argentina invadiría directamente las Malvinas. Fue una acción tan estúpida” declaró Thatcher ante una comisión investigadora británica sobre las Malvinas en octubre de 1982, cuatro meses después de terminada la guerra.

El 31 de marzo de 1982, dos días antes de la denominada Operación Rosario, Thatcher fue informada por los servicios secretos británicos de la inminente acción dispuesta por la Junta Militar: “Fue el peor día de mi vida”, aseguró.

“Aquella noche nadie pudo decirme cómo podríamos recuperar las Malvinas (Falklands en el original). Nadie. No lo sabíamos, no lo sabíamos”, enfatizó en sus declaraciones.

El 2 de mayo de 1982, el submarino británico HMS Conqueror hundió al crucero General Belgrano.

Según se desprende de la documentación desclasificada, la decisión de atacar al crucero fue tomada por Thatcher y un pequeño grupo de funcionarios y políticos reunidos el mismo 2 de mayo, durante un almuerzo en Chequers, la residencia de fin de semana de la primera ministra.

El hundimiento del Belgrano cambió el curso de la guerra: además de generar casi la mitad de las bajas totales argentinas (323 sobre 649), llevó a Galtieri a terminar con cualquier posible acuerdo propuesto por el entonces presidente de Perú, Fernando Belaúnde Terry, para que las partes dispongan un cese de las hostilidades. (DyN)


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