Los autos sport llenan de glamour rutas de Bariloche

Los 102 vehículos de colección, algunos de ellos anteriores a la II Guerra Mundial, participarán de la prueba de regularidad de las Mil Millas desde hoy.





El excelente estado de las joyitas mecánicas atrae la atención inmediatamente allí donde se congregan. Foto: Alfredo Leiva

El excelente estado de las joyitas mecánicas atrae la atención inmediatamente allí donde se congregan. Foto: Alfredo Leiva

Un festival de cromados, habitáculos estrechos y capots interminables invadió ayer el Centro Cívico y las calles circundantes en la largada simbólica de las Mil Millas Sport, que en su edición 2019 reúne 120 autos de todas las épocas.

Las Mil Millas que llegan a Bariloche cada mes de noviembre son la réplica de una prueba similar que se realiza en Italia. Se trata en realidad de una carrera de regularidad, pero funciona también como un muestrario único de vehículos sofisticados y marcas legendarias que asombran a los fanáticos.

La competencia se pondrá en marcha hoy, con una primera etapa que partirá del hotel Llao Llao (donde se alojan los corredores), pasara por La Angostura y llegará hasta la aduana del paso Samoré, para regresar por la misma ruta.

Mañana los autos deberán viajar hasta San Martín de los Andes por Siete Lagos, con regreso por Alicura y Confluencia, en lo que será la etapa más larga.

Para completar las mil millas reglamentarias (1.609 kilómetros) el sábado la caravana pasará por el cerro Catedral, se dirigirá a El Bolsón por la ruta 40 para retornar luego a Bariloche, donde los esperará la bandera a cuadros en el Centro Cívico.

Distancia

1.609
kilómetros recorrerán los competidores por diversas localidades y rutas de la zona andina de Río negro y Neuquén para completar la prueba de regularidad.

Un Bentley de 3 litros modelo 1924 es el auto más antiguo y lleva el número 1, conducido por Máximo Baccanelli. Hay en total 18 vehículos de la categoría “pre guerra”, es decir anteriores a 1939.

Abundan los descapotables, las coupés deportivas, los colores llamativos, los volantes a la derecha y los tableros rústicos y despojados, sin atisbo alguno de la electrónica que manda en los autos modernos.

Todo esto fue fotografiado en detalle por muchos residentes y turistas que se acercaron a la plaza principal de la ciudad. Los rodados estuvieron expuestos allí durante un par de horas hasta que les tocó el turno de subir a la rampa para la ceremonia de largada.

Lotus, Ferrari, Porsche, Jaguar, MG, Maseratti, Aston Martin, Mercedes Benz, Lancia, BMW, Austin Healey, Volvo y Bugatti son algunas de las marcas que participan de la prueba y rodarán desde hoy por las rutas de la región.

La mayoría de los competidores son argentinos pero –como cada año– algunos llegaron también de países vecinos, de Estados Unidos, de Alemania y de Italia. Según los organizadores, una de las rarezas de este año es el auto Hotckiss modelo 39, que participa por primera vez. Señalaron que es un auto francés producido por una fábrica de tanques de guerra, que realizó por esos años apenas una prueba en el terreno automotriz.

El piloto, Ernesto Baldassare, aseguró que es el único en su tipo en la Argentina. Otro competidor, Martín Castro, que participa con un Triumph 1960, transmitió la preocupación de unos cuantos: “ojalá podamos disfrutar la carrera y que no llueva, si no vamos a tener que poner el techo”.

Entre el público que se congregó a presenciar la largada surgió un aplauso espontáneo cuando le tocó el turno a un impecable Torino 1974, conducido por Carlos Santoro, quien se mostró orgulloso de participar con “mecánica nacional”.

También fue reconocido Luis Fernández, quien corre con un Mercedes Benz 220 SE modelo 1965 y lo trajo “andando desde Tucumán”, a diferencia de la gran mayoría de los participantes, que fletaron sus autos en camiones de la organización.


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