Los cambios que existieron en el sistema

Por Redacción

En las últimas décadas las políticas de vivienda tuvieron vaivenes. Un organismo importante en materia de política habitacional es el Fondo Nacional de la Vivienda (Fonavi), creado en 1972. En sus orígenes este organismo funcionaba de manera centralizada. Las decisiones de los programas a financiar y sus beneficiarios eran dictados por la Nación y quedaba en manos de los institutos provinciales la ejecución de las políticas. El esquema centralizado de provisión de viviendas concluyó en 1992, cuando se descentralizó la política habitacional y se federalizó el Fonavi con un sistema de reparto automático de los recursos. Con la crisis del 2001 se redujo significativamente la inversión en viviendas. Una vez iniciada la recuperación volvió a la discusión pública el déficit habitacional. En el marco de un importante impulso a la obra pública, hacia fines del 2004 fue lanzado el Programa Federal de Construcción de Viviendas (PFCV). Este plan está a cargo de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Ssduyv) que funciona bajo la órbita del Ministerio de Planificación Federal, creado en el 2003. Los fondos de este programa, sumados a otros del Ministerio de Planificación Federal, llegaron a ser entre seis y ocho veces superiores a los del Fonavi, que fue perdiendo peso en la solución de la problemática habitacional. Es así que se ha modificado el papel del Estado en relación con los problemas habitacionales. El esquema del PFCV tiene grandes diferencias con el Fonavi. El primero es concebido a nivel central y es atribución de la Nación evaluar y aprobar los proyectos de construcción, mientras que con el Fonavi eran las provincias las encargadas de la decisión sobre los proyectos a financiar. Este viraje de la política habitacional a nivel central dificulta una aproximación focalizada al problema. Y, obviamente, este esquema permite la discrecionalidad en la utilización de los fondos.


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