Los chicos de River dejaron la piel y festejaron 25-01-04

Con un golazo de Montenegro se llevaron el clásico.



Guillermo no tuvo un gran partido y fue absorbido casi siempre por la defensa de River. El equipo de Astrada consiguió un triunfo importante.

Con los diente apretados, con el corazón, dejando la piel en cada rincón de la cancha, los chicos de River consiguieron una victoria importante por su carga emotiva ante los titulares de Boca por 1 a 0. Arrancó áspero el partido, con roces, acaso potenciados por el enorme ambiente que se generó en Mar del Plata: un estadio lleno, una noche caliente y dos equipos que, como marca su intensa rivalidad, salieron a rasparse, a no dejarse pensar, hacer, crear. En un puñado de minutos, no más de diez, ya habían desfilado dos amarillas, varias advertencias y unos cuantos insultos. Fútbol, claro, nada de nada. River mostró algo más aptitud ofensiva, con Ludueña y “Maxi” López movedizos, Montenegro acompañando, y el despliegue de Pereyra, de lo mejor del encuentro. En Boca, Cagna manejaba, Guillermo trataba de meterse pero Iarley parecía de vacaciones. La primer clara fue para el campeón del mundo. Tras un corner, Donnet se anticipó en el primer palo y luego Schiavi, de manera insólita, lo perdió de cabeza muy cerca del arco. River contestó con una buena jugada de Ludueña por derecha, quien combinó con Pereyra, que pasó con fuerza y cuando enfrentaba a Abbondanzieri lo cerró Schiavi con lo justo. Cuando parecía que Boca se acercaba al primero, River, y sus chicos, volvieron a emparejar. Fue el tiempo del zapalino Sambueza y sus caños y el de Montenegro y su golazo. Ludueña corrió una pelota que parecía irse, centró hacia atrás y, como venía y con furia, Ludueña ejecutó a Abbondanzieri. El nuevo River, el River de Astrada y algunos chicos atrevidos, se ponía en ventaja. Ya en el segundo, Boca seguía sin generar fútbol de alto vuelo. Sólo contaba con las profundas subidas de Perea por derecha. Iarley, a excepción de una muy buena jugada por la izquierda, seguía ausente. Tras un período sin demasiado vuelo, el partido volvió a tomar electricidad, siempre protegido por un ambiente caliente y entusiasta. Boca se adelantó, obligado por las circunstancias, River mordió y se paró para tirar el cotragolpe. Se acercó Boca a través de centros, presión y sacrificio. River contestó con algunas jugada de Ludueña, que cuando se juntaba con Montenegro y Sambueza generaba algo de peligro. El partido ganó en emoción, en despliegue e intensidad, aunque nunca abandonó la aridez que tuvo desde el principio, una fricción que propia de partido trascendental. Se sabe: Boca y River, el clásico en sí, no se toma vacaciones. Por más que solo decore la estadística, una derrota en el superclásico se toma como una afrenta. Es por eso que Boca buscó con desesperación el empate, casi sin vuelo futbolístico, sino apelando a los corners y la presión asfixiante. River se cargaba de tarjetas, lo que aclaraba la forma de su juego: al límite, arrinconado por Boca. Pero el tiempo pasaba y la victoria del equipo de Astrada se acercaba. Los minutos finales se vivieron con una intensidad y crispación inversamente proporcionales al nivel del juego, que nunca abandonó la medianía, convirtiendo al encuentro en algo vulgar, del que nadie, salvo el ganador y sólo por unos días, querrá acordarse. Los chicos de River dejaron la piel. “Lo ganamos con huevos”, dijo Astrada. El primer clásico del año tuvo dueño.

Defensores: Nuñez quiere, Boca no vende

Los dirigentes de Boca descartaron las ofertas que recibieron de parte de clubes italianos por los defensores Nicolás Burdisso y Rolando Schiavi. Burdisso era pretendido por el Ancona, pero diferencias económicas motivaron que el pase no se realizara, mientras que Schiavi había sido solicitado a préstamo por el Siena y el Chievo Verona, pero la negociación tampoco prosperó. Por otra parte, los jugadores que fueron titulares ante River se reunieron con Carlos Bianchi para solicitarle su inclusión en el equipo ya que se encontraban “en óptimas condiciones”. Luego del superclásico, el plantel quedó licenciado hasta el lunes, cuando retornará a los entrenamientos. El director técnico de River, Leonardo Astrada, sigue obsesionado con incorporar a su equipo un nuevo defensor de cara al Clausura 2004 y la Copa Libertadores. El ‘Jefe’ se reunió en Mar del Plata con el presidente José María Aguilar, a quien transmitió su aspiración de sumar un refuerzo para la defensa. Los candidatos a ocupar el puesto de zaguero central son Eduardo Berizzo y Sebastián Méndez (ambos del Celta de Vigo, España), Agustín Alayes (Quilmes) y Gabriel Loeschbor (Murcia, también español). Las reuniones entre Astrada y el máximo dirigente riverplatense continuarán la próxima semana en Buenos Aires. (Télam)

Ciudad sitiada

Con el titular del Coprosede (Comisión Provincial de Seguridad Deportiva) a la cabeza, el ex árbitro Mario Gallina, los encargados de la seguridad de la provincia siguieron de cerca el superclásico. Desde temprano Gallina, acompañado por el jefe de la departamental Mar del Plata,comisario mayor Carlos Aijenbon, supervisó todo lo que ocurría dentro y fuera del estadio.

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