“Los labios”, un milagro con 3.000 euros y 12 días de rodaje

Doce días de rodaje sin apenas dormir, 3.000 dólares gastados en efectivo, el equipo en participación, y el resto todo deudas.

Por Redacción

Para los directores argentinos Iván Fund y Santiago Loza, la presencia en Cannes y la propia existencia de “Los labios” es puro milagro.

Loza y Fund se conocieron hace cuatro años cuando el segundo era alumno del primero.

Escribieron juntos el guión de “Los labios” a partir de una idea de Fund, inspirada en un hecho concreto. “Una amiga asistente social hace un trabajo muy parecido al que se ve en la película, y en uno de sus viajes el gobierno las hospedó en un hospital abandonado, ese fue el disparador”, cuenta Fund este martes en conversación con la AFP.

“A partir de ahí fuimos descubriendo hacia dónde iba la película, los personajes, el final; construimos el guión, fue mutando, lo volvimos a empezar después de visitar el lugar donde él nació”, completa Loza.

La película se pudo sacar adelante con un gasto de 3.000 dólares, todo el equipo en participación y el resto deudas, como resume con humor el joven productor Iván Eibuszyc.

Fund nació en San Cristóbal, a mil kilómetros al norte de Buenos Aires, en la región donde se filmó “Los labios”.

Allí pues, tres mujeres de edades diferentes recorren “un barrio problemático” de una región rural apartada entrevistando a familias muy modestas para elaborar informes oficiales sobre las atenciones que reciben o deberían recibir.

Instaladas en un viejo hospital en ruinas, las tres mujeres tienen que superar problemas de convivencia entre ellas y a la hora de relacionarse con la comunidad fuera del trabajo.

La representación del contexto social de esa región apartada fue objeto de dos años de reflexiones éticas. “Sentíamos que la película tocaba esta realidad pero también era profundamente existencial, única en sí misma y de mucha subjetividad”, explica Loza.

“La motivación nunca fue hacer cine de denuncia o social”, tercia Fund. “La película habla de esa pobreza pero no tiene que ver con una coyuntura, podría pasar cien años atrás o seguramente va a pasar cien años más tarde”, agrega Loza.

“La película no propone soluciones porque no le corresponde, ese lugar es uno de los lugares relegados que hay en Latinoamérica, como muchos otros”, insiste.

Fund asegura que en la región del rodaje hay situaciones mucho peores que las que aparecen en la película. “Donde rodamos, el nivel de nutrición es bajo, en otras partes la gente se muere de hambre”, afirman a dúo.

Los directores querían experimentar con la gente del lugar y las tres actrices, las excelentes Victoria Raposo, Eva Bianco y Adela Sánchez. “El juego era muy claro con la gente, sabían que ellas tres eran actrices, pero en un momento dado ya no importaba”, explica Loza.

Las visitas que hacen las tres mujeres para recabar información de las familias, elegidas sobre la marcha, se preparaban con muy poca antelación. “Hay azar, pero empujado, porque les dábamos indicaciones y luego está muy editado”, bromean.

“Nosotros no sabíamos entonces, y no sabemos ahora, si las respuestas que nos dieron son ciertas o no, la gente podía contestar la verdad o no, y a veces preferían contestar la verdad porque era más simple”, aseguran.

En todo caso, “cuando rodábamos, nos decíamos que la película tiene algo de franciscano, de rosseliniano, el cine te permite entrar en una casa, en una comunidad, y eso se nota: por mucho que están solas, nuestras tres protagonistas están en compañía”, concluyen.


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