Los otros conflictos educativos

Redacción

Por Redacción

LAURA HOJMAN (*)

La educación, ámbito que está en permanente conflicto aquí y en el resto del mundo, exhibe en algunas jurisdicciones argentinas tensiones internas e incumplimientos en la “bajada” de algunas leyes y acuerdos nacionales a las escuelas, directivos y, en las aulas, por los docentes. Las metas del secundario obligatorio en todo el país, la jornada extendida en el 30% de escuelas, los 190 días de clases y el llamado a los docentes a paritarias y diálogo sobre condiciones laborales son puestas en práctica por un número escaso de jurisdicciones, cuyos ministros integran el Consejo Federal de Educación y suscriben esos objetivos. Por un lado, la descentralización de las escuelas de la órbita nacional –comenzada en los 70 en las primarias y en los años 90 en las secundarias– representa hoy un “impedimento” para algunas jurisdicciones con ciudades empobrecidas para aplicar la doble escolaridad o jornada extendida. La ley Nacional de Financiamiento Educativo, que venció en el 2010 y aún no fue reemplazada por otra herramienta, estableció entre otras metas que el 30% de las escuelas del país tiene que contar con la jornada extendida. El ministro de Educación nacional, Alberto Sileoni, dijo a DyN que sólo “el 8% del país la está aplicando” y la cifra “desalienta”, pero sostuvo que, aunque las escuelas están bajo las decisiones de las jurisdicciones, planea el desafío de “duplicar” ese porcentaje. Quienes están haciendo el “esfuerzo” son Córdoba, provincias del norte y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, aunque también padres de sectores holgados económicamente prefieren que las horas no curriculares las atraviesen sus hijos en un club, una clase privada de inglés o un deporte, cuestión que deja a la doble escolaridad más ligada a los sectores carentes. Otra de las cuestiones críticas es la aplicación del secundario obligatorio, que por ley Nacional de Educación del 2005 es extensible a todo el país, pero que dados los índices de abandono, repitencia y terminalidad del 50% de los estudiantes en “tiempo y forma” se desconoce el destino final de los jóvenes que abandonan el sistema. Para Sileoni, muchos jóvenes con sobreedad para el secundario común “migran” a la educación de adultos y otros al plan de terminalidad de estudios secundarios Fines, del que dijo en febrero que produjo el egreso de 400.000 alumnos, y por eso no figuran en los registros oficiales, pero más claramente estas presunciones se podrán chequear con las evaluaciones nacionales. Algunos sindicalistas, entre ellos Sergio Romero de la Unión Docentes Argentinos (UDA), y pedagogos relacionan la falta de concreción del secundario obligatorio en escuelas argentinas con carencias de docentes y directivos, que no se identifican con esas metas y aún mantienen actitudes “expulsivas”. Otros, en cambio, sostienen que existen directivas oficiales de “flexibilidad” y hasta “facilismo” en el Nivel Medio que reemplazaron a las “exigencias” de otros tiempos. “La idea del alumno secundario como teníamos en nuestra época ya que no existe más, hoy ingresaron sectores carentes a la escuela media, algunas alumnas son madres, otros jóvenes cartonean a la noche con sus padres y no se los puede dejar libres por llegar tarde”, subrayó el Ministro, respecto a las nuevas pautas, y aclaró que “adaptación a esta realidad no es ser facilistas”. Otra cuestión conflictiva en algunas jurisdicciones del país es la falta de aplicación y cumplimiento de acuerdos de la paritaria federal docente que integran las federaciones Ctera, UDA, CEA, Sadop y AMET. Romero al respecto lamentó en diálogo con DyN que “aún hay muchas jurisdicciones que no llaman a paritarias docentes, que no se sientan a dialogar no sólo a tratar salarios sino también que no aplican la ley de Educación Técnica Nacional, que mantienen escuelas técnicas sin laboratorios sin equipamiento y sin nombramientos de profesores especiales”. La jefa de Ctera, Stella Maldonado, expresa otra mirada sobre 190 días de clases al señalar que “es una medida que no produce un cambio sustantivo ya que son ya muchas las provincias que han extendido sus ciclos lectivos hasta 186 y 187 días”. “No nos oponemos a comenzar a dar clases un par de días antes, ya que de todos modos estamos en las escuelas desde antes del 1 de marzo y permanecemos hasta los últimos días de diciembre”, sostuvo Maldonado, sobre la dicotomía cantidad-calidad. (*) Analista en educación. DyN


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