Los palestinos dan rienda suelta a denuncias de corrupción

Por Sara Lemel

Por Redacción

Por primera vez desde que se instauró la Autoridad Nacional Palestina (ANP), hace diez años, los palestinos han salido a las calles para protestar masivamente contra la corrupción en el seno de su gobierno. En los últimos años se han expresado una y otra vez denuncias contra el presidente de la ANP, Yasser Arafat, sobre todo en relación con el uso fraudulento de fondos de ayuda otorgados por la Unión Europea. Sin embargo, el debate sobre la corrupción en los territorios palestinos siempre se veía relegado a segundo plano por las noticias sobre la ocupación israelí. Sólo ahora, con las furibundas protestas en la Franja de Gaza en demanda del fin de la corrupción, el tema ha quedado colocado en el centro d la atención. Según la más reciente encuesta, el 90% de los palestinos considera corrupta a la Autoridad Nacional Palestina.

Ya en 1997, el Parlamento palestino había denunciado en un informe que casi el 40% del presupuesto de la ANP desaparecía en una oscura red de corrupción y sobornos.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la ANP desvió del presupuesto entre 1995 y 2000 más de 898 millones de dólares en ingresos, dinero que fue depositado en cuentas secretas a las que sólo tiene acceso Arafat.

El jefe de la policía de la Franja de Gaza, Ghazi Yabali, quien fue secuestrado momentáneamente el viernes por palestinos enardecidos, es considerado como un símbolo de la corrupción en esa región. Se le acusa no sólo de haber obtenido subrepticiamente millones de dólares de empresarios palestinos, sino que también pesan sobre él sospechas de violación. La lista de fechorías que se atribuyen a Yabali es larga: al parecer, recibió donativos de empresarios para la construcción de un cuartel de la policía en Gaza, para luego reclamar el pago del dinero invertido a la Autoridad Nacional Palestina. Hace poco más de dos años, durante una operación militar israelí en Cisjordania, los soldados hallaron durante un registro de una de sus casas en Ramallah una caja llena de oro y joyas.

Las acusaciones de corrupción dirigidas contra Arafat no se refieren a un estilo de vida lujoso. Todo el mundo puede ver la sobriedad espartana de las condiciones de vida del líder palestino en su cuartel general en Ramallah. Las críticas contra Arafat se dirigen contra la oscura red de reparto de los recursos financieros. «Arafat se compra lealtades con dinero», asegura un periodista palestino, que menciona como ejemplo el hecho de que sus seguidores más leales reciben dinero para financiar un estilo de vida cómodo y una buena educación para sus hijos. También la esposa de Arafat, Suha, que vive en París, quedó en el punto de mira de la policía francesa por la transferencia de millones de dólares a su cuenta bancaria.

Actualmente, el ministro de Finanzas palestino, Salam Fayad, se empeña por hacer más transparente la gestión presupuestaria de la ANP. Por ejemplo, ahora los salarios de los miembros de las diversas fuerzas de seguridad se depositan directamente en las cuentas de esos policías. Antes, Arafat transfería a cada uno de los jefes de los más de 12 cuerpos de seguridad una cantidad de dinero que ése podía repartir a su antojo entre sus hombres.

La sección palestina de la organización «Transparency Internacional» se ha fijado como objetivo crear más conciencia entre la población sobre el tema de la corrupción. «Muchos aquí ni siquiera saben que (la corrupción) es el uso indebido de fondos públicos para obtener ventajas privadas», dice Asmi al Shwebi en Ramallah. «Muchos palestinos consideran que el nepotismo es algo perfectamente natural, y contra esas cosas luchamos», explica el representante palestino de la organización no gubernamental que combate contra la corrupción en todo el mundo. (DPA)


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