Los planes alternativos por la falla de la central hidroeléctrica

El gobierno de Río Negro impulsa un grupo de propuestas para evitar la falta de agua para el consumo y el riego.




Las aguas bajan marrones por el río Neuquén, en especial por el uso del vertedero.

Las aguas bajan marrones por el río Neuquén, en especial por el uso del vertedero.

Con la amenaza de que se afecte el sistema de río, vital para la principal actividad productiva de Río Negro como es la fruticultura, desde el gobierno provincial se plantearon dos propuestas alternativas ante una eventual falla en la reparación de la central hidroeléctrica.

Una de las propuestas apunta a que se cree una suerte de bypass dentro de la misma hidroeléctrica para permitir el paso del agua. En este caso el plan que más peso tiene consiste en realizar una tubería forzada antes de que el agua llegue a las turbinas para de esa forma eludirlas y con ello la necesidad de que funcionen en vacío.

En tanto que la segunda propuesta consiste en la creación de un nuevo canal que vincule el embalse Marí Menuco con el río Neuquén, aguas arriba del dique compensado del Chañar de forma de poder controlar también su erogación final.

En este caso la obra consistiría en un canal a cierro abierto pero con un recubrimiento especial y bombeo que le permita sortear el desnivel del terreno. Un plan ambicioso pero que permitiría eludir el gran problema que enfrenta la zona que es la potencial falta de agua a partir de diciembre, al poder utilizar de esta manera el agua retenida en el lago.

Los planes alternativos fueron planteados en el encuentro realizado en la sede de la secretaría de Energía de la Nación, y según contaron sus participantes, hubo un entendimiento de que de alguna manera se conectará el embalse con el río.

Sin respuestas al turbinado en vacío

A los pocos días de la salida en funcionamiento de la central, desde Río Negro se propuso que se permita el paso del agua por las turbinas, lo que se denomina turbinado en vacío, para que el agua continúe su curso normal y tenga menor turbidez.

Unas 200.000 personas y la producción de 60.000 hectáreas corren riesgo si la central hidroeléctrica no logra volver a funcionar antes de mediados de diciembre

No logramos la decisión de avanzar con esta propuesta. Lo que nos dijeron es que desde la secretaría de Energía de la Nación y el consultor contratado están haciendo un estudio para ver si es posible”, indicó el superintendente del DPA, Fernando Curetti.

La propuesta parte de los análisis técnicos que se realizaron en la zona que dan cuenta de que no generaría un daño en las turbinas, y permitiría utilizar el agua que está retenida dentro de la presa, en especial cuando baje el caudal del río.


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