Los poderes de la logia neuquina (nota IV)
Las influencias de la cofradía "Obreros Luz del Neuquén" que defenestró al juez Pardo consiguió reemplazarlo por el Dr. Duarte, fundador de una logia pampeana. A la vez el periodismo atacaba a otro cofrade: Emilio R. Iturbide.
En el tren arribado la noche del 31 de mayo de 1906 a la estación Neuquén, llegó el todavía juez letrado Patricio J. Pardo «en completo estado de ebriedad… (a tal punto) …que dos hombres debieron bajarlo del coche restaurante, lo llevaron al hotel (y) no se daba cuenta dónde estaba». Ese bochorno remataba el reciente historial judicial neuquino. Sus conflictos, prevaricaciones y anémica tutela jurídica a la cárcel con fugas «casuales», ya había demandado -tres años antes- la intervención del enviado federal Leopoldo Lugones.
Pero esta llegada del juez alcoholizado colmó el vaso y la registró la logia «Obreros Luz del Neuquén» (archivo de la Gran Logia Argentina) en el seguimiento que montó sobre el comportamiento de los funcionarios locales. Y más aún desde la llegada del Dr. Leopoldino Méndez inspector del Ministerio de Justicia a Neuquén.
Caos judicial, cárcel saturada
El juez Pardo venía del intento por detener el aluvión de denuncias arribadas a Buenos Aires; y, quizás sin saberlo, contrarrestar las influencias de la logia neuquina por defenestrarlo. Su situación estaba al límite y eso lo sumía en nuevas libaciones. Para principios de junio, tras las indagaciones del inspector de Justicia Méndez, se produjo un total abandono judicial. Según la logia, desaparecieron los funcionarios judiciales, incluído el juez de paz. La paralización de los expedientes acumuló a procesados en la cárcel de zinc armada sólo para 60 reclusos y convictos, pero que durante la acefalía hacinaba «a 114 de los cuales sólo 12 son condenados». Aquel caos judicial no era responsabilidad del gobernador Carlos Bouquet Roldán, casualmente dispuesto a renunciar después de haber cumplido sus objetivos. Por el contrario, era ponderado en los documentos de la logia que gestionaban en Buenos Aires la impresión de un pergamino agradecido por sus progresistas servicios.
La influencia de la logia en el gobierno neuquino -inasible pero cierta- era relativa porque padecía constantes bajas generadas por migraciones de sus cofrades. Sin embargo, en aquél otoño logró nuevos reclutamientos. El vecino Pedro Caseaux, que tiempo atrás fue propuesto como aprendiz pero debió emigrar, regresó a principios de mayo para fijar residencia y alistarse.
En la «tenida ordinaria» del 7 de mayo propuso al profano Mateo Echegaray, argentino, empleado nacional (de Correos y Telégrafos), de 34 años y casado («es culto, ameno y gana 150 pesos» como jefe de correos, había dicho La Nueva Provincia ya el sábado 17/09/1904).
El bancario jerarquizado
El 8 de mayo de 1906 todo el cuadro directivo de la logia renunció para renovar cargos en elecciones fijadas para el lunes 14 de mayo, convocatoria extraordinaria en la que «empuñó el mallete» Domingo Mazzoni que quedó como Venerable. Primer Vigilante resultó el Dr. Julio Pelagatti y Segundo, Francisco Bueno. El bancario Fernando Bazo Montero fue elegido Orador, y Emilio Rodríguez Iturbide Secretario. An
drés Imperiale resultó Tesorero y como Hospitalario quedó Romano Belli.
El 24 de mayo llegó a conocimiento de la logia «que el gerente del Banco Nación, Salvador Hernández, pidió el pase a la provincia de Buenos Aires». Se decidió hacer el petitorio a la autoridad central de Rito Azul para que, si se cumplía el traslado del gerente, «interpusiera su valiosa influencia ante quien corresponda, a fin de que fuera nombrado en su lugar el actual tesorero, nuestro Orador, don Fernando Bazo Montero». Lo decidieron en la tenida del día anterior cuando, finalmente, iniciaron al profano Pedro Caseaux, español, casado, de 41 años y de profesión marino. Poco antes se afilió a Juan Di Bernardi, quien presentó su diploma en debida forma y por haber sido Venerable de la logia La Paz de Lomas de Zamora. También se propuso la iniciación del profano Francisco Palacios, español, viudo, de 38 años y comerciante. En el acta consta la llegada del pergamino destinado a Bouquet Roldán, quien «con el equipaje preparado» no viajó el día que los cofrades suponían. Aseguraban que lo haría «…en pocos días más» y que «el pueblo prepara grandes fiestas en su honor». También dejaban constancia de su expectativa respecto del reemplazo: Elordi.
Después de los festejos patrios, el sábado 26 de mayo la logia remitió nota a Buenos Aires a fin de «interceder ante José Olmi, de la Dirección General de Correos y Telégrafos» para reemplazar a Juan Manuel Dozo por «nuestro futuro hermano Mateo Echegaray, actual empleado del telégrafo y antiguo y meritorio jefe de correo en ésta». Pero también Dozo entraría en la logia.
El 12 de junio aún estaba en funciones el juez letrado Patricio J. Pardo, aunque admitía haber renunciado. Según los cofrades de «Obreros Luz del Neuquén», el peligro consistía en que, a la salida de Pardo nombraran al fiscal Dr. Rómulo Foncueva quien partía al día siguiente para Buenos Aires y quizás consiguiera el reemplazo. Anotaron que «sería peor el remedio que la enfermedad».
Un cubano entra en la logia
El telégrafo era un lugar de importancia estratégica para conseguir información. Al pie de cada aparato telegráfico se lograba conocer el texto, tono y destinatario de cada queja local remitida a autoridades de la Nación y cuál era el contenido de los despachos periodísticos de los corresponsales. A su vez era el lugar apropiado para obtener las primicias de todo orden cada vez que trasmitían desde la Capital Federal mensajes oficiales. Por esa razón, además del petitorio hecho para conseguir un ascenso en beneficio de Mateo Echegaray, también resultó importante la propuesta que el mismo 12 de junio se hizo para iniciar a otro profano: Joaquín Portela, el cubano de 35 años, casado, nada menos que itinerante jefe del distrito 22 de Correos y Telégrafos, antes con sede en General Roca.
Aquél día también fue propuesto para su iniciación en la masonería, Samuel Bazo Montero, argentino, soltero, de 22 años, empleado nacional y hermano del tesorero de Banco Nación. El 1° de julio, con todos los pasos exigidos por el Rito Azul, Samuel fue iniciado ceremoniosamente junto a Portela, Echegaray y Palacios.
Al día siguiente se enunciaron propuestas para nuevos profanos: Pascual Claro, argentino naturalizado (en realidad era español, y con más precisión, aragonés), casado, de 32 años e industrial, además de responsable de la distribución postal en el territorio y socio en la primera fábrica de ladrillos de la nueva ciudad; Adelqui Novillo, argentino de 23 años, soltero, empleado; Manuel Castiñeiras, español, de 62 años, casado, comerciante; y Eduardo Arizzi, argentino, 32 años, casado, industrial.
La comunicación de la logia a Buenos Aires despachada el 11 d julio dio cuenta de la tenida de la noche anterior por la cual se aceptaron las propuestas de iniciación de los profanos Juan Manuel Dozo, de 32 años, casado, telegrafista; Bernardo Grichiner, ruso, de 22 años, soltero, comerciante y Juan Brakowisky, ruso, de 31 años, casado, carpintero.
Pero la única propuesta que ese mismo día se hizo para entronizar a un profano y consiguió la unanimidad de los votos, fue la «de don Eduardo Elordi, argentino, 38, soltero, gobernador del Territorio» (interino).
Portela telegráfico y orador
Una carta de la logia a la Secretaría fechada el 22 de julio de 1906 informaba que «en la reunión ordinaria del pasado 16» se hicieron designaciones que demostraron la importancia de los iniciados «hermanos» de las oficinas postales y telegráficas, ya que Mateo Echegaray fue nombrado Secretario y Joaquín Portela, Orador. También se formó una comisión jurídica para entender en las dificultades que se presentaban regionalmente y presidió Juan Di Bernardi con el auxilio de los vocales Julio Pelagatti, Emilio Rodríguez Iturbide y Fernando Bazo Montero.
Pero fueron los empleados nacionales los que siguieron cobrando importancia en la logia, por lo menos exaltados a los grados 2° y 3° en la tenida del 8 de agosto, como lo fueron los aprendices Samuel Bazo Montero y Mateo Echegaray, que se jerarquizaron junto a Ricardo Iglesias y Francisco Palacios. Ese mismo día se pidió dispensa de tiempo para la iniciación y exaltación al 2° y 3° grado del profano Eduardo Elordi.
Fue a partir del 14 de agosto que las comunicaciones se escribieron en oficios encabezados con un logotipo impreso en azul, y el primero incluyó dos propuestas para iniciar a los profanos Francisco Barcastegui, argentino, soltero, de 24 años, empleado (Juez de Paz), y a José Raide, «turco», casado de 32 años y comerciante. El 23 fue iniciado Manuel Castiñeiras; tres días después corrió la confirmación de la renuncia del juez Pardo y en medio de todo (el 24) se entronizó en la logia a Eduardo Elordi en ceremonia que, próximamente, merecerá describirse.
Injurias desde La Prensa
En adelante no sólo había que luchar para reemplazar al interino juez letrado Foncueva sino contrarrestar «los injuriosos conceptos que vierte el corresponsal de La Prensa contra Emilio Rodríguez Iturbide porque va a ser nombrado secretario de la gobernación». El 26 de agosto fue despachada una nota al «superior» a fin de que se intercediera en Buenos Aires en los medios periodísticos para bajar el tono de las críticas porque «La Prensa, La Nación, El Tiempo, El Diario y La Razón (que había surgido en año anterior), no pueden estar más mal representados aquí». ¿Quiénes podrían colegiarse en otra logia que surtiera de información a los corresponsales y adoptara una actitud crítica hacia la gobernación o contra alguno de sus hombres? Al parecer, como quedaría registrado en actas venideras (octubre de 1906) Benjamín Piuma preparaba junto con José Edelman y Ferruccio Verzegnassi un triángulo para formar la segunda logia neuquina en la que actuará Abel Chaneton.
Se computaba un éxito que el juez letrado alistado en Buenos Aires para viajar y asumir -Dr. Miguel R. Duarte- fuera «un hermano masón», según la información que manejó la logia Obreros Luz del Neuquén, persuadidos de que Duarte «habría sido iniciado en la logia Lautaro del rito Confederado del valle de Río Cuarto».
Doctorado en la UBA, asumió en Neuquén a los 38 años y había fundado -según Alcibíades Lappas- la logia Estrella de la Pampa N° 224 de Santa Rosa de Toay mientras era juez del crimen de La Pampa Central. Después se afilió a la Lautaro. El juez tenía la información precisa sobre los orígenes de su nombramiento, por eso prometió, apenas llegara a Neuquén, hacer una visita al templo masón de sus hermanos sureños.
(Continuará)
Francisco Juarez
fnjuarez@sion.com
En el tren arribado la noche del 31 de mayo de 1906 a la estación Neuquén, llegó el todavía juez letrado Patricio J. Pardo "en completo estado de ebriedad... (a tal punto) ...que dos hombres debieron bajarlo del coche restaurante, lo llevaron al hotel (y) no se daba cuenta dónde estaba". Ese bochorno remataba el reciente historial judicial neuquino. Sus conflictos, prevaricaciones y anémica tutela jurídica a la cárcel con fugas "casuales", ya había demandado -tres años antes- la intervención del enviado federal Leopoldo Lugones.
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