«Los testigos estaban todos borrachos»
Ése es el principal cuestionamiento de los hijos de las tres personas condenadas por la muerte de Salazar Luengo. «Un testigo borracho que estaba tomando desde el mediodía lo ve pasar a mi papá con un banquito en la mano y eso alcanza para darle perpetua; pero hace poco en otro juicio un tipo mató a una chica de 75 puñaladas y le dieron cinco años…», criticó con lágrimas en los ojos Gabriela, la hija de Marín, refiriéndose a la polémica condena por el crimen de una joven de Roca.
En las horas previas al asesinato en Mainqué un grupo numeroso de hombres había estado comiendo y bebiendo en la pieza contigua a la de la víctima fatal. Todos -lo admitieron en el juicio- estaban borrachos y fueron los primeros en declarar ante la policía. Luego, en el juicio oral, relataron lo poco que recordaban y en muchos aspectos sólo se limitaron a decir que «estaba bien» lo que habían declarado en la instrucción.
Uno de los principales testimonios para la condena fue el de un hombre que hoy vive en Chile y que no pudo ser ubicado para el juicio. Sus dichos se agregaron por lectura. «Eso no es válido, ese hombre no vino a declarar y encima también estaba borracho», dijeron familiares de Arraigada.
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