Los votantes se rebelan contra los partidos y alteran la campaña en Estados Unidos

Sanders complica a Clinton con la fórmula de Obama. Contra la cúpula republicana, se consolida Trump.

Por Redacción

CONCORD, New Hampshire, EE. UU. (AP/AFP).- Líderes actuales y anteriores del Partido Republicano condenaron su comportamiento. Los dos únicos congresistas republicanos de New Hampshire se negaron a apoyarlo. Un conservador, dueño del principal periódico del estado, le llamó “estafador’’ en portada. Pero Donald Trump ganó de todos modos, y por 18 puntos porcentuales. También lo hizo Bernie Sanders, que se va de New Hampshire con una contundente victoria por 21 puntos que se podría esperar de un candidato bendecido con la aprobación casi total de su partido. Salvo por que el aparato del Partido Demócrata respalda a Hillary Clinton. La victoria de Trump y la del autoproclamado socialista demócrata mostraron los límites del poder de los partidos en un momento de enojo con Washington y de frustración con los políticos por buena parte del electorado. Ahora , los asesores de todos los candidatos tienen los ojos puestos en la próxima batalla interna: el caucus demócratas en Nevada y la primaria republicana en Carolina del Sur, el 20 de febrero. Muchos líderes del Partido Republicano están aterrados por el ascenso de Trump, pero todavía tienen que encontrar la fórmula divina para frenar al multimillonario empresario. Dos contendientes –el gobernador de New Jersey, Chris Christie y Carly Fiorina– ya tiraron la toalla y oficializaron ayer su salida. Después del tropiezo en Iowa, donde fue sorprendido por el senador ultraconservador Ted Cruz, Trump confirmó su favoritismo en New Hampshire y retomó su retórica belicosa y grandilocuente antes de la primaria de Carolina del Sur. Ni Trump ni Cruz, del ultraconservador Tea Party, gozan de la confianza de la conducción del partido, pero por ahora ni Marco Rubio ni Jeb Bush se han mostrado capaces de crecer. Algunos ya piensan en el ingreso como independiente del ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani como última opción, ante el fracaso de los otros postulantes del establishment. Clinton, por su parte, puede contar con el respaldo de todos los nombres importantes de su partido, pero Sanders se está ganando a los jóvenes e independientes que ayudaron a Barack Obama a llegar a la Casa Blanca, promoviendo una intensa movilización con su discurso contra los grandes bancos y Wall Street. La campaña de Sanders, que acepta únicamente donaciones individuales (con un promedio de 27 dólares por elector), recaudó nada menos que 5,2 millones de dólares 18 horas tras New Hampshire. La situación de Clinton es muy incómoda y precisa recobrar el protagonismo. Nevada y Carolina del Sur han sido consideradas desde hace tiempo territorio de Clinton, gracias a sus fuertes vínculos con las comunidades hispanas y afroestadounidenses. Ayer, Sanders sostuvo en Nueva York un encuentro con el pastor Al Sharpton, una figura emblemática de la comunidad negra estadounidense, en Harlem, para sumar poyo de afroamericanos.

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