Luis García Montero reivindica la rebeldía con su nueva novela
El libro se centra en la historia de un estudiante que llega de un pueblo a Granada para estudiar en la universidad en los años 60.
ENTREVISTA
“Aprender a escribir es como aprender a mirar”, escribe el poeta español Luis García Montero ya en la primera página de su nueva novela, “Alguien dice tu nombre”, un salto al pasado con el que el lector descubrirá muchas similitudes con el presente.
El libro se centra en la historia de un estudiante que llega de un pueblo a Granada para estudiar en la universidad en los años 60. Su sueño es convertirse en escritor y durante su primer verano en la ciudad encuentra un trabajo en una editorial para vender enciclopedias.
“Es una historia de iniciación, es una novela de descubrimiento del amor, del erotismo, el amor, la literatura, el compromiso político y sobre todo del descubrimiento de un maestro que mezcla tu vocación, tu oficio con la vida y que te enseña a admirar”, dijo hoy en entrevista con dpa el escritor (Granada, 1958).
Básicamente la novela se gestó por dos cuestiones de las que le interesaba hablar sobre las décadas en las que está ambientada la trama. “Yo creo que la Transición en España empezó a producirse en los años 60, el mundo que yo veía de niño era un mundo que estaba cambiando de costumbres, música y vida cotidiana. Y en ese sentido es un libro que habla de los cambios de época”.
“Los jóvenes de entonces tenían que aprender a vivir en un mundo distinto al que habían crecido, estaba cambiando la época y creo que algo parecido nos está pasando ahora. Estamos viviendo un cambio de época y los jóvenes tienen también que tomar decisiones sobre un futuro que tiene poco que ver con el pasado inmediato que han tenido”.
“Entonces se estaba pasando de un país muy subdesarrollado a un país de consumo y de capitalismo avanzado y ahora se está pasando a una época donde ese desarrollo feliz muestra sus contradicciones, sus precariedades y los jóvenes se acostumbran a perder derechos y a vivir en un futuro que parece más precario que la vida que tuvieron sus padres”, agrega el escritor, que reivindica por ello la necesidad de aprender a mirar y a admirar.
Una de las insistencias de la novela es la indiferencia. El entusiasmo del joven protagonista choca con una sociedad que cierra los ojos o mira para otro lado. “Y eso me parece que ocurre hoy en día”, agrega el escritor, distinguido con prácticamente todos los galardones de poesía posibles, inclusive el Premio Nacional o Loewe en un año en el que Octavio Paz presidía el jurado.
“En aquellos años se estaba saliendo del subdesarrollo y de la dictadura en busca de nuevos órdenes de libertad y desarrollo. Ahora me parece estamos en un momento inverso, estamos perdiendo en derechos y en dignidad económica y estamos volviendo a una situación precaria y en las dos situaciones domina la indeferencia”, explicó.
Al escritor, miembro activo de la plataforma política Izquierda Abierta, le llama la atención que se viva en una sociedad donde los mayores ven en peligro sus pensiones, la gente ve en peligro sus trabajos, se precariza el trabajo de las nuevas generaciones y que pese a ello siga habiendo tanta indiferencia, que falte el coraje cívico para pegar un puñetazo en la mesa y exigir que la política piense en la gente y no los mercados.
La política, explica García Montero, está muy desprestigiada. Hay muchas cosas que se han hecho mal, pero aceptar el desprestigio de la politíca es renunciar a luchar por una vida mejor. “Los ciudadanos europeos estamos renunciando poco a poco a nuestro autogobierno y la cultura del descrédito tiene que ver con el desprestigio de la política, porque la política muchas veces ha utilizado el lenguaje para mentir”, agrega.
Es por ello que “Alguien dice tu nombre”, aparte de reivindicar la rebeldía, el compromiso político o la ideología, también reivindica la palabra como instrumento que enriquece la compresión del mundo, como vía para no quedar atrapado en los dogmas y como aprendizaje de la vida a través del poder de la palabra.
Y el que ande buscando poesía en la novela quedará desencantado, pero seguramente se maravillará con la precisión del lenguaje de García Montero, en las líricas imágenes que se desprenden de las breves frases y abren un mundo de evocaciones. En definitiva, con el escritor granadino se puede “aprender a mirar”. (DPA)
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