“Malena es la que canta”
— El libro deja la sensación de que Sergio Massa tiene un carácter de mil demonios, al menos hacia adentro de su grupo…
— Sensación no: la tipología de su carácter encuadra en lo sanguíneo. No se trata de carácter de mil demonios, pero tiene lo suyo…
— ¿En esos momentos prima un Yo muy definido?
— Prima que no está acostumbrado a no tener la iniciativa. Se siente muy incómodo en el escenario que no maneja… escenario cuya dialéctica se le escape. Se irrita cuando esto sucede. Hacia afuera no lo muestra, es así y lo sé por la cercanía que tuve con él para escribir el libro.
— ¿Todo esto hace al encuadre de que le molesten ciertas preguntas de la prensa?
— Hace, sí… No voy a caer en sociologismos, pero mucho de su personalidad está forjado en su niñez, adolescencia… Se crió en San Martín…
— Fabril, comercial, migración interna, una de las cunas del peronismo…
— Mucho barrio, relación muy directa con la vida, con el futbol…
— ¿Por qué no le gustaron a Sudamericana (editorial que publica el libro de “Massa x Massa”) ciertas expresiones de Massa que relata?
— Algunas palabras, expresiones, les caían con carga de mal gusto o cosas por el estilo. Tuve que hacer algunas concesiones… sí, sí. Pero al menos dejaron una que se dio en un momento importante en la lucha de Massa por el poder: cuando ganó las PASO. Estaba yo presente. Llamó a Mario Das Neves… “¡Les rompimos el culo, Mario!”… Piense lo que se piense, me pareció natural que se expresara así, máxime con la dureza que tuvo ese proceso electoral. Nadie de Boca o River va a decir: “Hoy, en el superclásico del futbol argentino, bajo una tarde de sol radiante, nos impusimos”. Por supuesto, luego, Massa ante la prensa dijo que el triunfo era “un paso más” y esas cosas. Desde el periodismo, yo soy muy fontanarrosista para el manejo de este tipo de expresiones.
— ¿Lo del Congreso de la Lengua?
— Claro. A la hora del relato hay que dejar de lado la guarangada, pero no la “mala palabra” que suele tener un fuerte contenido expresivo, de definición muy particular.
— De su libro surge que Malena Galmarini, la esposa, influye en la formación de sus opiniones. Ella está presente y presente en la cotidianeidad de Massa. ¿Cabe inferir que es una opinión excluyente?
— Excluyente, no. Él escucha a otra gente de su inmediatez. Pero fundamental, sí. Su opinión es muy clave. En menor sintonía talla Claudio Ambrosini, su histórico vocero. Luego está el grupo: Darío Giustozzi, los intendentes Joaquín de la Torre, Gabriel Katopodis, etcétera. También el peruano Sergio Bendixen, quien fue el asesor de campaña de Barack Obama para con los latinos… Pero Malena es la que canta.
(Juan Cruz Sanz es periodista y ha trabajado en Clarín y Perfil. Actualmente es columnista de Infobae).