Más dudas sobre la muerte en calabozo

Familiares del joven fallecido en El Bolsón se presentaron como querellantes

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los padres y la novia del joven de 24 años Guillermo Garrido, que murió ahorcado en el calabozo de la comisaría de El Bolsón durante la madrugada del pasado 14 de enero, se presentaron ante el fiscal Eduardo Fernández como querellantes en la causa e impulsan una investigación, porque no creen que el muchacho se haya suicidado. Los familiares serán patrocinados por los abogados Rubén Marigo y Lucrecia Ranzini, quienes luego de reunirse con el fiscal de Feria solicitaron el acceso a los informes del hospital, de la comisaría de El Bolsón y los resultados de la autopsia. Garrido fue demorado por un incidente que se inició cuando chocó con su auto contra el de un turista, en la esquina de las céntricas avenidas San Martín y Belgrano, de El Bolsón. El presunto estado de ebriedad del muchacho y el reclamo del otro involucrado en el accidente para que no le permitan seguir conduciendo habría impulsado la detención preventiva, de acuerdo a lo informado por las autoridades policiales. Los familiares de Garrido remarcaron que el joven no tenía antecedentes penales ni problemas con la Policía, y que en la actualidad no residía en El Bolsón, sino en Bariloche, y había estado en la localidad sureña de Epuyén, donde se crió y desarrolló, y reside casi toda su familia. El padre de Garrido expuso que cuando le avisaron que su hijo estaba muerto, sólo pudo ver el cuerpo en el piso del calabozo, y no pudo observar si el cuerpo del joven presentaba golpes o indicios que indicaran que su una muerte se produjo en otras circunstancias. Las autoridades aseguran que el muchacho murió al colgarse con su cinto de los barrotes de la ventana, y que la autopsia ya certificó esa circunstancia. No obstante, por haberse producido el hecho en una dependencia pública donde debían asegurar la integridad del detenido, ya fueron separados de sus cargos los dos oficiales y tres suboficiales que estaban de guardia, por no haberle quitado el cinturón cuando lo alojaron en el calabozo. Tanto los padres de la víctima como su novia insisten en asegurar que Garrido no tenía problemas que lo llevaran a quitarse la vida, que estaba transitando por una etapa con proyectos, y que hacía un mes lo habían empleado en una cadena de supermercados. Por otro lado, entienden que no existían motivos que justificaran su detención, porque el accidente en el que participó no dejó personas lesionadas ni daños de importancia. El abogado Rubén Marigo criticó el accionar policial, consideró que el hecho no era casual, y lo relacionó con lo que ocurrió en Viedma con la muerte de Trafiñanco, con las muertes de Bonefoi, Carrasco y Cárdenas en esta ciudad.


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