Merkel y Sarkozy buscan impedir un “crack” bancario

Los mandatarios de Francia y Alemania buscarán reunirse para coordinar un rescate a los bancos europeos. Los líderes de los dos principales motores del euro admiten la necesidad de recapitalizar las entidades.

CRISIS EUROPEA

La convulsa agenda de la crisis europea tendrá mañana otra cita crucial en Berlín, donde la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se reunirán para coordinar un rescate a los bancos del continente.

El desafío es tan acuciante como difícil. Los líderes de los dos principales motores del euro admiten el creciente riesgo de una crisis bancaria y coinciden en que, para evitarla, hay que recapitalizar las entidades. Pero difieren en la forma de hacerlo.

¿Deben recibir los bancos dinero del Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF), es decir, de los contribuyentes? Para Merkel es la última opción. Para Sarkozy, la primera.

“Los franceses entendieron mal el FEEF”, dijo una fuente del gobierno en Berlín citada esta semana por medios alemanes. Desde el Ministerio de Finanzas en París llegó rápidamente un desmentido: “No hay ningún tipo de diferencia de opinión entre Alemania y Francia”.

Lo cierto es que los bancos galos son los más expuestos a la deuda griega, con 53.000 millones de euros. Les siguen precisamente los alemanes, con 34.000 millones. Una bancarrota en Atenas tendría consecuencias catastróficas para muchas entidades de ambos países.

Mientras tanto, sólo el hecho de que exista ese riesgo ya está pasando factura, porque los bancos confían menos unos en otros y se prestan menos dinero. Uno de las primeras víctimas fue el franco-belga Dexia, que tuvo que ser dividido en un banco “bueno” y otro “malo” con los activos tóxicos originados en la crisis griega.

La situación recuerda a la creada tras la caída del estadounidense Lehman Brothers en 2008 y a la dolorosa que dejó esa crisis: un “crack” del sistema financiero puede derrumbar las economías nacionales, hoy todavía en plena recuperación.

Merkel advirtió por eso esta semana de que “el tiempo apremia” y mostró la “disposición” de su gobierno a una recapitalización, aunque siempre matizando que los fondos del FEEF estarían disponibles sólo “bajo estrictas condiciones” y que hay que esperar que la Autoridad Bancaria Europea (EBA) calcule las necesidades reales de los bancos.

El Banco Central Europeo (BCE) reaccionó ya el jueves anunciando dos inyecciones de liquidez para los bancos.

“La situación actual de las entidades financieras requiere especial atención”, advirtió su presidente saliente, Jean-Claude Trichet. “Si los bancos carecen de liquidez, podría contraerse el crédito, y estrangular la actividad económica”.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, pidió por su parte “una acción coordinada por parte de los Estados miembros para recapitalizar bancos y liberarlos de los activos tóxicos que puedan tener”.

En otra semana frenética, Merkel recibió en Berlín el jueves a los presidentes de las principales instituciones financieras del mundo, incluyendo el BCE, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

También Sarkozy se reunió hoy en París con su ex ministra de Economía y ahora presidenta del FMI, Christine Lagarde, una de las primeras en advertir de la necesidad de recapitalizar los bancos.

Las reuniones sirven también para preparar dos cumbres claves: la de la Unión Europea (UE) en Bruselas el 17 y el 18 de octubre y la del G20 a principios de noviembre en Cannes, Francia.

Merkel y Sarkozy intentarán mañana sumar otra señal de optimismo a un panorama que no termina de convencer a los mercados, como quedó demostrado el viernes cuando la agencia Fitch rebajó la calificación de Italia y España y Moody’s hizo lo propio con 12 bancos de Reino Unido y Portugal.

Por Pablo Sanguinetti (DPA).-


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