Miguel Mateos, la receta de las canciones
El músico asegura que disfruta de la cocina.
“La palabra mágica es entusiasmo. Yo me pongo con una guitarra o al lado de un teclado, y eso me sigue erizando los pelos”, dice Mateos
Su última visita por el valle fue en diciembre de 2010, celebrando los veinticinco años de “Rockas Vivas”, álbum grabado en el 85, con Zas. Ahora viene a presentar su último compacto, “Primera Fila”, antología en vivo que reúne nuevas versiones de “Tirá para arriba”, “Perdiendo el control”, “Un poco de satisfacción”, “Solos en América”, “En la cocina, huevos y obsesión”, entre otros temas de Miguel, además de los tres inéditos. El disco contó con las colaboraciones del grupo chileno Reik, la cantante española Malú, y de su hijo, Juan Mateos, en guitarra y coros en la última canción citada que trata del discurso de un padre enojado a su retoño adolescente, sobre la libertad como construcción. 30 años de carrera, más de 5 millones de discos vendidos y 2.000 conciertos marcan su trayectoria, su vigencia y su enorme potencia creativa y de trabajo. “Sigo abrazando la profesión como cuando tenía dieciocho años y decidí hacer música. Necesito decir determinadas cosas que hoy me conmueven, y afortunadamente se me siguen ocurriendo melodías y rítmicas apropiadas, ideas. Creo que estoy a las puertas de un disco muy importante. El abrazo a la profesión es, primero, con un agradecimiento enorme. Haber llegado a esta instancia y seguir teniendo la capacidad, las ganas y el entusiasmo, continuar generando ideas nuevas, es una bendición. Y esa es mi actualidad. –¿De dónde sale la fuerza, esa pasión? –La verdad… Es algo medio místico en cierta forma. Soy un músico académico, es decir, desde el punto de vista de mi formación. Pasa que además de músico, soy autor, hago letras y eso se relaciona con una preparación y una curiosidad literaria. No sé, no sé de dónde… No me lo hagas descubrir porque se acaba la magia… La palabra mágica es entusiasmo. Yo me pongo con una guitarra o al lado de un teclado, a frente a mi laptop, y eso me sigue erizando los pelos. Me sigo emocionando… –Es muy difícil definir con palabras algo relacionado con la pasión, con el ejercicio permanente, con el trabajo cotidiano. –Esa es una pata importantísima. El ejercicio permanente. Es como una suerte de músculo, de musculatura… En no dejar de escribir. –Y dar tiempo a que eso decante, también. –¡Sí señor! Yo tengo cosas grabadas… Por eso te decía que en este proceso de pre-producción estoy tomándolas, inclusive del anteaño, sorprendiéndome. Este es el desarrollo que más me gusta de mi trabajo. Disfruto tanto el armado de las canciones como tocar en vivo. Hasta que llegan las canciones a ser presentadas, todo ese proceso de armado, de cocinar, de pegar tres acordes con otros dos, de una melodía, y buscarle un título que me sugiera, o titularla previamente. Qué sé yo… Y a partir de ahí, empezar con las palabras, es conmovedor. Sigue siéndolo para mí.
Eduardo Rouillet eduardorouillet@gmail.com