Acunando: la marca patagónica que viste a las infancias con identidad local y naturaleza
Inspirada en la naturaleza del sur y las necesidades reales, Acunando celebra el Día de la Niñez con diseño, funcionalidad y una mirada consciente sobre la crianza.
Hay prendas que abrigan, otras que acompañan el juego y algunas que, además, cuentan una historia. Acunando nació en San Martín de los Andes con esa idea: crear indumentaria y accesorios para niños y niñas que respondan a las necesidades reales de las familias y, al mismo tiempo, reflejen el paisaje que los rodea. En el marco del Día de la Niñez, la marca celebra una identidad profundamente patagónica.
El proyecto comenzó en plena pandemia, cuando Javiera Videla decidió dejar su trabajo después del nacimiento de su hija. La falta de propuestas locales de calidad y las ganas de ofrecer algo diferente la llevaron a explorar un nuevo camino: la indumentaria infantil.

Los primeros pasos fueron pequeños. Junto a su entonces socia comenzó a vender productos que llegaban desde Buenos Aires y sumó piezas tejidas a mano por su suegra. Después llegó un showroom en su departamento, compartido con otras emprendedoras. Así nació Acunando, un nombre que resume la filosofía detrás del proyecto: contener, cuidar y acompañar a las familias durante la crianza.
Identidad que nace del paisaje
Con la apertura de su primer local, la marca encontró también una identidad visual propia. Incorporó estampas exclusivas creadas junto a ilustradoras locales, con dibujos inspirados en la fauna autóctona. “La intención era hacer algo que sea nuestro, único, representativo y que sirva para que los chicos empiecen a aprender todos los animales que los rodean”, cuenta Javiera.
Bandurrias, huemules, pudúes, cóndores, zorros colorados y pumas aparecen sobre las telas y convierten cada prenda en una pequeña puerta de entrada al paisaje patagónico. El diseño se vuelve así una herramienta para jugar, descubrir y reconocer el entorno desde los primeros años.
La propuesta está pensada para una infancia en movimiento: chicos que corren, exploran y disfrutan del aire libre. Por eso, la elección de materiales ocupa un lugar central, con algodón premium, telas térmicas resistentes y prendas diseñadas para acompañar el movimiento. A la indumentaria se suman accesorios pensados para la vida cotidiana, como cambiadores amplios y toallones duraderos que buscan extender su uso a medida que los chicos crecen.
El universo de Acunando también fue ampliando sus límites. Lo que comenzó con ajuares para recién nacidos hoy llega hasta los 10 y 12 años, con una propuesta que busca sumar prendas más infantiles y cancheras sin perder de vista la comodidad.
Diseñar para acompañar
Entre sus piezas más buscadas están los tejidos hechos a mano por tejedoras locales. Chalecos y otras prendas de producción artesanal se realizan de manera ética y en pequeñas cantidades, una apuesta por el trabajo local que también forma parte del ADN de la marca.
Pero la idea de acompañar va más allá de la ropa. Acunando fue pionera en incorporar un punto de lactancia en su local: un espacio cálido, equipado con sillón y cambiador, pensado para que las familias puedan amamantar y cambiar a sus bebés incluso durante los días de clima más exigente de la Patagonia. La iniciativa cuenta con el apoyo de CoNAF y refuerza una mirada inclusiva sobre la maternidad y la infancia.
Detrás de cada prenda hay, además, una red de familias costureras, ilustradoras y talleres que participan de una cadena de producción local y autogestionada. “Atrás de un perchero hay un montón de familias que están empezando a vivir de Acunando”, resume Javiera. “Hay toda una cadena de personas que está haciendo que la marca crezca cada día”.
Para este Día de la Niñez, Acunando vuelve a poner en primer plano aquello que la define: una infancia conectada con la naturaleza, prendas pensadas para durar y un diseño que encuentra en la Patagonia no solo su inspiración, sino también su identidad.
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