Skincare: cuidar la salud
Entre tantos productos, activos y tendencias, hay un paso que no deberíamos saltear: entender qué necesita nuestra piel antes de sumar más.
Estamos en la era del skincare: TikToks con rutinas, reels que prometen la piel perfecta y góndolas cada vez más llenas de activos. Pero antes de sumar un sérum, cambiar de crema o probar el ingrediente de moda, hay una pregunta que vale la pena hacerse: ¿cómo está realmente nuestra piel?
La respuesta puede estar en un concepto que escuchamos cada vez más: la barrera cutánea. Es la capa más externa de la piel y funciona como un escudo: ayuda a retener agua, mantener el equilibrio y protegernos de factores externos como la contaminación, los cambios de temperatura, la radiación UV, la fricción o el agua demasiado caliente.
“Aunque se habla muchísimo de función barrera y barrera cutánea, sigue siendo un concepto que se usa mal, se simplifica de más o se confunde con ‘piel sensible’”, explica la farmacéutica Marisol Gómez, directora de Natceuticals. Entenderla, dice, puede cambiar por completo la manera en que armamos una rutina.
¿Cómo saber si necesita atención?
Hay señales que hablan por sí solas: tirantez después de la limpieza, descamación, sensación de ardor, enrojecimiento, textura irregular o una piel que parece reaccionar frente a todo. Cuando la barrera está alterada, aumenta la pérdida de agua y la piel puede sentirse seca o incómoda, incluso aunque no sea una piel seca.
Por eso, muchas veces la solución no está en sumar productos, sino exactamente en lo contrario: bajar la intensidad. Menos exfoliación, menos rotación de activos y menos combinaciones exigentes. La limpieza también importa: debería remover suciedad, protector solar y residuos sin dejar esa sensación de “piel tirante” después del lavado.
Hidratar es otro de los básicos. Ingredientes como la glicerina o el ácido hialurónico ayudan a atraer agua, mientras que los emolientes y lípidos colaboran en el confort y el sellado de la piel. Cuando está más comprometida, una textura más rica puede ayudar a reducir la pérdida de agua.
Y hay un paso que no admite demasiadas vueltas: el protector solar. La radiación UV también genera estrés en la piel, por lo que la fotoprotección diaria forma parte del cuidado y es especialmente importante cuando buscamos recuperar una barrera alterada.
La idea no es tener una rutina interminable ni acumular activos. Una buena rutina empieza por escuchar a la piel, no por llenar el estante del baño.
“Cuando la barrera cutánea está bien, la piel funciona mejor, tolera mejor y también se ve mejor”, concluye Raquel Sánchez Aparicio, farmacéutica y directora de Natceuticals.
Estamos en la era del skincare: TikToks con rutinas, reels que prometen la piel perfecta y góndolas cada vez más llenas de activos. Pero antes de sumar un sérum, cambiar de crema o probar el ingrediente de moda, hay una pregunta que vale la pena hacerse: ¿cómo está realmente nuestra piel?
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