Momento clave para la recuperación frutícola

Los motivos de la crisis del sector y un abordaje de lo básico para recuperar la competitividad. Se hacen necesarios mayor compromiso y medidas que acompañen.

Por Redacción

Informe del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica

Ante la grave crisis que atraviesa el sector frutícola y su profundización a través del tiempo, un grupo de trabajo del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA) se planteó aportar información, análisis y algunas medidas que pongan foco en los dos problemas claves de la fruticultura, la cuestión macroeconómica y las profundas distorsiones propias del sector. A lo largo de la historia se han dado una u otra de estas situaciones en diferentes momentos, pero la simultaneidad de las mismas, agravada aún más por la crisis de los países compradores, pone en riesgo la continuidad de la actividad.

Abordar esta problemática en forma integral reviste especial importancia debido al impacto sobre la realidad socio-económica de la región.

Los profesionales de la agronomía ponen, entonces, un mayor foco en los problemas internos del sector, como una forma de colaborar para la reconstrucción de una fruticultura sustentable y en el desarrollo de los valles irrigados.

El complejo frutícola regional

El complejo frutícola regional de Río Negro y Neuquén, con una participación de 86 y 14% respectivamente, se desarrolla en los valles irrigados de la Patagonia Norte, siendo la principal actividad la producción de manzanas y peras y, en menor medida, frutas de carozo, uvas, cerezas, frutos secos y hortalizas.

Su extensión territorial identifica la génesis del desarrollo de la región; su crecimiento está asociado a la efectivización de inversiones con largos procesos de maduración; su impacto económico sobre las ciudades explica la dinámica urbana de localidades cuya base económica es la fruticultura, y su identificación regional está asociada a la presencia de nuestras frutas en más de 60 países de destino y en la alimentación cotidiana de los habitantes de nuestro país.

Es la principal actividad económica de la provincia de Río Negro y una de las economías regionales más importantes del país. Tiene una facturación cercana a 1.000 millones de dólares, correspondiendo aproximadamente el 85% a peras y manzanas (fresco e industria), de los cuales 60% provienen de la exportación.

La generación de un alto valor agregado incorporado en la actividad proviene de la integración de un circuito económico que comienza en el vivero y encadena la plantación, producción, acondicionamiento y conservación, transporte a los mercados de destino y comercialización, representando la mano de obra más del 60% de los costos totales de producción y una ocupación de todo el complejo que en su pico máximo emplea más de 50.000 personas (más de una persona equivalente por hectárea productiva).

Según Senasa (2014), en la región de Río Negro y Neuquén en la producción de manzanas y peras, intervienen en la actualidad 2.339 productores; la tarea de selección, acondicionamiento, embalado, conservación e industria se realiza en 309 empaques, 257 frigoríficos y 14 plantas procesadoras (jugo concentrado, caldo para sidra, deshidratado y conservas).

Considerando sólo manzanas y peras, Argentina produce 1,7 millones de toneladas (800.000 de peras y 900.000 de manzanas), y la región de Río Negro y Neuquén, con 45.000 hectáreas plantadas (Senasa, 2014), comercializa 1.369.011 toneladas (promedio 2010-14). El volumen total exportado por el país, promedio 2010-14, fue 600.910 toneladas (71,4% en peras y 28,6 % en manzanas), correspondiendo a Río Negro y Neuquén 564.731 toneladas. El ingreso regional FOB promedio por la comercialización de peras y manzanas, período 2010-14, fue de 839,3 millones de dólares.

En sus más de cien años de existencia, la producción frutícola regional se ha caracterizado por una clara orientación en la producción de manzanas y peras con destino al consumo en fresco, con un fuerte perfil exportador, a lo que se agrega una interesante presencia en el mercado interno. Una parte de la producción, que no logra cumplir con los estándares para el consumo en fresco o no ha conseguido mercado para consumo, se la destina a la industrialización, básicamente como jugos concentrados y caldo para sidra, donde los primeros se exportan casi en su totalidad.

Las exportaciones frutícolas regionales se realizan a una gran diversidad de países, pudiendo resumirse en dos grandes destinos: los mercados de ultramar, donde predominan la Unión Europea, Rusia, Estados Unidos y el norte de África (mercados de contraestación, con despachos en el primer semestre); mercados continentales cuyo principal destino es Brasil y en menor medida Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay, comercializándose todo el año pero con mayor incidencia en el segundo semestre. También se cuenta con un interesante mercado interno, que demanda volúmenes durante todo el año, siendo especialmente relevante para manzana.

Árbol de problemas-Marco lógico

Todo lo descripto en los capítulos anteriores permite tener un rápido diagnóstico de la situación actual del sistema frutícola regional de peras y manzanas y, sobre la base de ese diagnóstico, utilizando la técnica del árbol de problemas de la metodología del marco lógico, definir tentativamente el problema estructural central del sistema y sus causas y efectos, motivo central de este análisis.

El problema estructural básico detectado en la fruticultura regional es la baja competitividad global del complejo con origen en causas exógenas y endógenas. Las causas exógenas o contextuales no están bajo el control de los sectores que conforman la actividad y son responsabilidad de los diferentes niveles del Estado que planifican y ejecutan tanto las políticas macroeconómicas como las relaciones y el comercio exterior del país y, además, las que se refieren al desarrollo regional y provincial. Aquí se deben agregar la situación y los cambios que generan en la competitividad los países compradores de nuestra fruta.

Las causas endógenas, principalmente de responsabilidad de los sectores que conforman la actividad, están relacionadas con los temas microeconómicos (económico), de organización sectorial y social del complejo (organizacional) y con los aspectos productivos y comerciales (comercial) que caracterizan la oferta de productos y se confrontan con los requerimientos de la demanda externa e interna.

Las causas endógenas pueden presentarse como el encadenamiento de dos niveles con diferentes magnitudes de gravedad. El primero, tal vez el más relevante, está relacionado con la falta de ámbitos, prácticas y vocación para discutir planes comunes al sector que caracteriza a la actividad. En tanto que el segundo nivel evidencia la existencia de una ineficiencia económica global del sistema y, además, la baja respuesta a los requerimientos de los mercados que presenta el complejo.

Las condiciones adversas del contexto que afectan a la actividad, que son responsabilidad de los niveles oficiales, sumadas a la imposibilidad que tienen los actores privados intervinientes para reunirse, discutir y proponer soluciones consensuadas, hacen necesario que sea el Estado quien promueva las posibles soluciones y las condiciones de cambio que ellas conllevarían para no repetir eternamente el mismo círculo vicioso. Para ello es necesario planificar medidas estructurales en conjunto con el sector privado, cuyas acciones deben ir en el sentido de una mejor y más transparente relación entre los distintos subsectores, procurando que cada vez haya mayor cantidad de productores que, con eficiencia, lleguen a los canales finales de venta.

Recomendaciones

Como consecuencia de todo lo dicho, se proponen algunas recomendaciones o medidas que creemos de importancia.

En el caso de las causas exógenas, es necesario que el sector todo y los gobiernos provinciales tengan espacios de opinión unificados y una permanente presencia en los estamentos de decisión nacional que hagan a la competitividad y equidad de la actividad.

Con respecto a las causas exógenas, la política nacional debería:

• Favorecer un marco macroeconómico que permita competitividad y rentabilidad, de modo de cambiar la ecuación del negocio para ser sustentable en el mediano y largo plazo, eliminando situaciones distorsivas como son el atraso cambiario, la inflación, presión impositiva, falta de créditos de evolución y mediano y largo plazo con características especiales y adecuadas a la actividad, teniendo en cuenta que hablamos de cultivos perennes.

• Liderar las negociaciones internacionales, generando y afianzando oportunidades de negocios.

• Conjuntamente con las provincias, establecer un programa de apoyo a la adecuación, modernización, inversión y desarrollo a base de un plan estratégico frutícola elaborado por el sector. Debe incluir acciones de mediano y largo plazo, tal cual las necesidades estructurales de la actividad.

La resolución de las causas exógenas es imprescindible pero no suficiente, debiendo perdurar en el tiempo.

Las causas endógenas son propias de las ineficiencias del sector. Tal como surge del análisis del marco lógico, existe un débil involucramiento y compromiso del sector privado en todos sus estratos, con falta de visión de conjunto, imposibilitando los cambios estructurales que permitan hacer crecer y desarrollar esta economía regional.

Para poder trabajar sobre estas causas endógenas, proponemos la conformación de una mesa, foro o institución permanente donde “todos” los sectores de la actividad se involucren y se comprometan a discutir periódicamente los temas básicos y conflictivos de la fruticultura de Río Negro y Neuquén. La forma jurídica, el grado de representación y el reglamento de funcionamiento de la mesa, foro o institución deberían ser fijados por las partes. La mesa, foro o institución representaría a la cadena regional de frutas en todas las instancias que las partes juzguen pertinente. Los diferentes niveles del Estado deberán participar en minoría y sólo podrán intervenir como observadores o árbitros según como lo determinen las partes privadas.

Esta mesa, foro o institución deberá elaborar un plan estratégico que determine los planes de acción a mediano y largo plazo, financiados y coordinados con los fondos nacionales, provinciales, y de otros orígenes. Esto implica que dichos fondos deberán salir con un fin específico y con mecanismos de seguimiento y evaluación del impacto, que serán determinados por el foro y el aportante de los fondos. Consideramos que dentro de los lineamientos a seguir en el plan estratégico del sector hay temas de mayor prioridad, algunos de los cuales sugerimos a continuación:

• Creación de una base de datos estadísticos de la actividad (área, producción, destino, ingresos, costos, etc.) aceptada y utilizada por todas las partes para discutir internamente y con los diferentes niveles del Estado

• Propuesta de reconversión del sector y su ritmo de realización para reducir al 20% la fruta destinada a industria, con todo lo que esto implica.

• Generar un plan tecnológico regional de I+D+I (investigación+ desarrollo+innovación) que aporte al aumento de la competitividad. Esa acción deberá ser acordada con los organismos de ciencia y técnica y universidades

• Plan de acción a mediano y largo plazo relacionado con la forma en que todos los subsectores tiendan a llegar a los canales finales de venta, que el productor siga siendo dueño de la fruta, con el fin de aumentar el nivel de integración horizontal y vertical, por ende posibilitar la apropiación de mayores ingresos a los productores primarios.

• Proponer formas de asociación novedosas entre empresas y productores, buscando nuevas formas jurídicas que los relacionen.

• Proponer acciones para incentivar la diversificación agroindustrial, que favorezcan la obtención de mayores precios para las manzanas y peras descartadas de la comercialización en fresco.

• Fomentar el consumo interno y externo de la fruta regional y promover nuevos mercados externos junto con la consolidación de los ya existentes.

• Promover la diversificación productiva e industrialización de distintas actividades como frutos secos, ganadería, forestación, horticultura, pasturas, etc., base fundamental para el rescate de productores e inversores del sector.

La creación de una mesa o foro de discusión de este tipo debería ser promovida desde el Estado y sería luego el motor o el rumbo que encauzará los aportes del mismo al sector.