Mundial de vóley: Ahora comienza la verdadera competencia
La selección argentina ganó su zona y ahora se apresta a jugar la segunda fase del Mundial de vóley. En esa etapa deberá demostrar que puede codearse con los grandes.
BUENOS AIRES (DyN) – El primer paso ya está dado: la Argentina ganó invicta el Grupo «A» y se clasificó para la segunda fase del Mundial. Este logro quizá haya costado más de lo esperado, más por los errores del equipo que por las virtudes de los rivales que le tocó enfrentar.
Como sucediera durante la última Liga Mundial, el equipo dirigido por Carlos Getzelevich repitió viejos vicios, a saber: desconcentración, un bloqueo endeble, momentáneas ausencias de algunas de sus figuras, esa exasperante dependencia de Marcos Milinkovic y una sensación de ser un equipo con muchas dudas.
Estas falencias no fueron continuas, claro está, se alternaron con muy buenos pasajes de juego, donde casi todo funcionó a pleno, y por eso el equipo acabó donde acabó: en el primer lugar del grupo.
Dejando de lado a Milinkovic, con sus buenos y malos momentos fue muy bueno lo del sanjuanino Jorge Elgueta en los dos primeros partidos, y a partir del juego con China, Alejandro Spajic y Gastón Giani levantaron su nivel y eso redundó en beneficio del equipo.
Y Pablo Meana ratificó sus condiciones defensivas, para convertirse en otro pilar en esta etapa del torneo.
Australia, China y Portugal ya son parte del recuerdo. Ahora quizá empiece el verdadero Mundial, aunque esto parezca una frase remanida.
Pero a partir de la segunda etapa que se iniciará mañana, el equipo argentino, o mejor dicho todos los equipos, no tendrán la chance de cometer los mismos errores que en esta primera etapa, tal como ocurrió con los argentinos en la primera fase cuando jugaron frente a China y Australia, que se cometió muchos errores en organización y distribución del juego.
Milinkovic sabe que pueden rendir más
BUENOS AIRES (Télam, por Mariano Suárez).- Marcos Milinkovic, el hombre desequilibrante del seleccionado argentino de vóley en el Mundial, consideró que si bien el equipo tiene un fuerte respaldo popular «algunos están esperando que le vaya mal para pegarle un palo».
«Algunos están esperando que nos vaya mal para pegarnos un palo, pero nosotros preferimos mirar el lado bueno porque sabemos que hay mucha más gente que quiere que al equipo le vaya bien», dijo el atacante.
Milinkovic comentó que «la presión que tuvo el equipo ya pasó» con los primeros compromisos y destacó como importante «que tanta gente reconozca que el seleccionado se haya entregado al máximo a pesar de que todavía no rindió al ciento por ciento».
El opuesto del Asystel Milano italiano fue la máxima figura del conjunto nacional en la primera fase del campeonato y es el segundo mayor anotador del certamen, con 72 puntos.
Milinkovic reconoció que el equipo no respondió a pleno en términos técnicos, pero puntualizó que «tomó fuerzas de otro lado para sacar los partidos adelante».
«Argentina demostró una mejoría muy grande entre el primer y el tercer partido y terminamos jugando mucho más sueltos», precisó.
«En la segunda fase -agregó- el equipo va a jugar con mucha más tranquilidad. Será un equipo diferente», anunció.
Milinkovic consideró que el hecho de que el seleccionado no sea favorito en algunos de los enfrentamientos de la segunda ronda «va a permitir que se juegue con más serenidad y se rinda a pleno».
El atacante hizo referencia a las suspicacias que generó la derrota de Italia ante Polonia por 3 a 2, que dejó al seleccionado «azzurro» en el segundo puesto de su grupo y determinó que en la próxima ronda sea uno de los rivales de Argentina.
«Cada uno puede hacer lo que le parezca. No se que pasó. Pero si las cosas fueran de esa manera (se rumoreó que los italianos habrían ido literalmente «para atrás») me parece una tontería de parte de ellos», dijo.
«Nosotros hacemos lo que tenemos que hacer: siempre salimos a ganar. Y si perdemos es porque el rival es mejor y no por ninguna otra cosa», remarcó.
Sobre los rivales de la segunda ronda, (Japón, Italia y Bulgaria) Milinkovic se detuvo precisamente en los italianos, tricampeones del mundo, y opinó que «es uno de los equipos más difíciles».
Yugoslavia, una luz de ventaja sobre el resto
BUENOS AIRES (Télam, por Fernando Bianculli).- La clausura de la primera fase del campeonato Mundial arroja, en primera instancia, una conclusión contrapuesta a un postulado frecuente del vóleibol: al menos en este torneo no existen equipos que puedan pensarse invencibles.
Excepto Yugoslavia, tres de los cuatro países que arribaron con mayor reputación a la Argentina (Italia, Brasil y Rusia) perdieron su invicto en la ronda inicial ante equipos ubicados en niveles inferiores de la pirámide jerárquica.
Y de los seis equipos que aún desconocen la derrota, especialmente Estados Unidos, Francia, Holanda y Polonia (el otro es Argentina) saben que la posibilidad de instalarse en el podio es casi una quimera.
Indudablemente es Yugoslavia, actual campeón olímpico, el sexteto que mejor se posicionó al término de la primera fase que tuvo sorpresas, decepciones y buena parte de lógica.
Los balcánicos ganaron sus tres partidos del grupo D e insinúan conservar una hegemonía en el vóleibol que comenzaron con el subcampeonato del mundial de Japón en 1998, continuaron en Sydney 2000 y prolongaron con el torneo de naciones europeas del año pasado.
Pero lo descartable de Yugoslavia no estuvo en el fin sino en los medios. Fue la única potencia que exhibió soberbia y brillo en su juego por la potencia de su opuesto Iván Miljkovic y la lucidez de su armador Nikola Gbric.
Además fue el único equipo que no sufrió contratiempos con rivales técnicamente superiores, algo de lo que no se pueden jactar Italia, Brasil y Rusia, acaso sus principales adversarios en la lucha por la corona.
Italia, tricampeón mundial y contrincante de Argentina en segunda fase, hace un año ingresó en una pendiente (cuarto en la última Liga Mundial) que ratificó en Santa Fe con un funcionamiento irregular que lo llevó a perder con Polonia.
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