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La campaña y el “fin de ciclo” llevaron al Concejo de Bariloche a un punto de ebullición

En la última sesión hubo ausencias y el retiro de concejales en momentos de votaciones importantes. Dos iniciativas salieron contrarias a la postura del intendente Gennuso, que tiene ahora el poder de veto.

Como nunca antes durante los casi ocho años que lleva Gustavo Gennuso como intendente, el bloque oficialista en el Concejo Deliberante de Bariloche marcó diferencias con sus posturas y su liderazgo, que quedaron a la vista de todos durante la sesión ordinaria del último jueves.

El primer dato llamativo ese fue la ausencia de la presidente del cuerpo Natalia Almonacid (de asistencia casi perfecta desde 2019) quien se justificó por “razones personales”. De los cinco concejales que conforman el bloque de Juntos Somos Río Negro quedaron apenas cuatro, pero en el tratamiento de los proyectos más conflictivos varios de ellos votaron en contra de los intereses de Gennuso o directamente se ausentaron en un ejercicio activo de la “abstención”.

El proyecto para reformar la tasa del Emprotur y derivar parte de esos fondos a obras de asfalto consiguió solo siete votos y estuvo a uno de obtener aprobación, para lo cual necesitaba una mayoría calificada. No alcanzó con los cuatro votos opositores y los tres que aportaron los oficialistas Norma Taboada, Claudia Torres y Gerardo Ávila, quienes dejaron en soledad a Carlos Sánchez, el presidente del bloque y en los hechos el único “gennusista”.

Otra iniciativa promovida por la oposición para establecer un sobrecosto a los turistas en el boleto del colectivo sí obtuvo aprobación por estricta mayoría de cuatro votos, cuando el Concejo sesionaba con quórum estricto de seis miembros porque otros cuatro se habían retirado, incluidos los tres concejales de JSRN que no se alínean con el Ejecutivo.

Entre las votaciones controvertidas también estuvo la que permitió crear por ordenanza una Subsecretaría de Seguridad Ciudadana municipal. Hubo un empate de tres a tres (todos los presentes de Juntos votaron en contra) y definió por la positiva el presidente del cuerpo, Marcelo Casas (del Frente de Todos), quien ejerció ese rol por la ausencia de Almonacid.

Los tres proyectos causaron fuerte disgusto a Gennuso, que no ahorró descalificaciones públicas contra los concejales que los impulsaron.

La sesión pudo haberse postergado (como suele ocurrir en los cuerpos parlamentarios en vísperas de elecciones), pero el gobierno necesitaba la aprobación de una ampliación presupuestaria y no tuvo manera de evitar que se cuelen otros temas conflictivos en el orden del día.

Sánchez reconoció que “lo electoral tiene que ver” en el clima vivido en el Concejo el último jueves, aunque aclaró que “no es la primera vez que hay diferencias en el bloque” que conduce desde hace casi cuatro años.

Dijo que las discusiones “normalmente se dan dentro del bloque” y que otras veces han acordado expresar en la mesa plenaria una postura común a pesar de las miradas divergentes. Pero esta vez no ocurrió y cada concejal votó de acuerdo a su convicción, sin compromiso partidario alguno.


Candidaturas que pesan


Sánchez minimizó el resquebrajamiento de la disciplina interna y solo dijo que en lo ocurrido también pesó que “algunos son candidatos y no quieren entrar en debates en temas en los que no hay unanimidad”. Pareció un mensaje directo a Almonacid, la única de su bloque que es candidata a reelegir como concejal y que se ausentó de la sesión.

También son candidatas Roxana Ferreyra (de Unidad Ciudadana) quien se retiró al promediar la sesión y lo mismo hizo Gerardo del Río (PUL). Mientras que Pablo Chamatrópulos (Podemos) y Julieta Wallace (FdT) estuvieron en todas las votaciones “calientes”.

Las ordenanzas aprobadas con mayorías muy ajustadas podrían ser revertidas por Gennuso mediante resoluciones de veto, que dejarían al Concejo ante la imposibilidad de ratificarlas, porque en ese caso necesitará mayoría especial de dos tercios.

Sánchez dijo que es una opción pero no está decidido. El intendente también fue consultado pero señaló sólo que está en análisis la decisión de promulgar o vetar, tanto la ordenanza de la Subsecretaría de Seguridad como los beneficios en el boleto para el residente barilochense.

El concejal Ávila dijo que las posiciones enfrentadas dentro del bloque son consecuencia de “cómo han ido madurando los procesos de tomas de decisiones”. Admitió que en muchos temas hay posturas “divididas” y aseguró que no es algo reciente.

Recordó que él mismo votó a favor de la participación ciudadana en la comisión del Transporte, promovida por la oposición, y en desacuerdo con su bloque. Gennuso la vetó y Ávila volvió a acompañar la ratificación, que no alcanzó.

Defendió su derecho a levantarse y no votar cuando hay proyectos por los que no tiene postura definida, ya que “el Concejo no tiene reglamentada la abstención”.

Ávila dijo que la exposición de las diferencias en el bloque no es síntoma de ninguna crisis. “Es natural que el trabajo del Concejo esté atravesado por nuestras posiciones personales e ideologías, es parte de la política encontrar los equilibrios -argumentó-. Para mí es una riqueza”.


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