Murió Arquímedes Puccio, jefe del clan asesino

Lideró un grupo con un militar, otros dos amigos y dos de sus hijos, junto a quienes secuestró y mató a tres hombres. Fue detenido en 1985, cuando tenía secuestrada a una mujer.

Por Redacción

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SANTA ROSA (DyN).- Arquímedes Puccio, el jefe de una banda familiar que en los 80 secuestró a cuatro empresarios y asesinó a tres de ellos en su casa del partido de San Isidro, murió ayer a los 84 años en la ciudad pampeana de General Pico.

Había sido condenado a prisión perpetua y purgado 23 años de cárcel, hasta que el 17 de julio de 2008 recuperó la libertad y se instaló en Pico, donde vivió hasta hace unos meses con una mujer varios años menor en calle 4 al 1200.

Alrededor de las 4 de la madrugada, según fuentes policiales, Puccio murió a raíz de las complicaciones por un accidente cerebro vascular (ACV) que había sufrido en las últimas semanas.

A principios de los 80, el clan liderado por Arquímedes Puccio –hijo de un allegado al exministro José López Rega– secuestró a los empresarios Ricardo Manoukian, Emilio Naum y Eduardo Aulet. Los mantuvo cautivos en un sótano de la casa familiar y terminó asesinándolos pese a que había cobrado los rescates.

También secuestraron y mantuvieron cautiva a Nélida Bollini de Prado, pero el lunes 23 de agosto de 1985 efectivos de la Policía Federal allanaron la casa ubicada la esquina de Martín y Omar y 25 de Mayo, en San Isidro, y consiguieron rescatarla con vida.

Ahí se destapó que el llamado “Clan Puccio” estaba compuesto por Arquímedes, dos de sus cinco hijos –Daniel y Alejandro–, el militar retirado Rodolfo Franco y sus amigos Guillermo Fernández Laborde y Roberto Oscar Díaz.

En 1995 los Puccio fueron condenados a prisión perpetua y Arquímedes pasó varios años en la cárcel, hasta que por su edad empezó a gozar del beneficio de la prisión domiciliaria en la misma casa en que había perpetrado los crímenes. Pero en 2004 la Justicia revocó ese beneficio y fue trasladado al Correccional Abierto de Pico.

Durante su estadía allí salió una tarde hasta una despensa que estaba frente al penal de régimen abierto y robó dos sobrecitos de sopa, que escondió en un bolsillo.

El propietario del comercio lo advirtió y lo denunció sin saber que era Puccio, y así en agosto de 2005 perdió sus privilegios y recayó en la Unidad Penal 4 de Santa Rosa, donde terminó de cumplir su condena.

El ser excarcelado en 2008, volvió a vivir a General Pico, donde se convirtió al evangelismo e intentó ejercer su profesión de abogado, carrera que había estudiado en las cátedras penitenciarias que dispone la Universidad de Buenos Aires.

Su hijo Alejandro –exrugbier del Club Atlético San Isidro y el seleccionado nacional Los Pumas– también había conseguido la excarcelación pero murió a los 49 años como consecuencia de una infección generalizada, en 2008. Una y otra vez Puccio hijo negó haber sido parte de la organización criminal. Quiso suicidarse cuatro veces. El episodio más recordado fue el 8 de noviembre de 1985, cuando se arrojó al vacío con las manos esposadas desde un segundo piso del Palacio de Justicia, donde esperaba ser llevado ante el juez de la causa.