Murió Pechi Quiroga, el intendente que transformó la capital de Neuquén

Falleció ayer a los 65 años. Sus allegados y adversarios lo despidieron con dolor. Durante cuatro períodos estuvo a cargo de la administración municipal. Fue concejal en 1987 y 1995.



Vecinos, funcionarios y dirigentes políticos se acercaron al Museo de Bellas Artes para darle el último adiós.  Foto: Oscar Livera

Vecinos, funcionarios y dirigentes políticos se acercaron al Museo de Bellas Artes para darle el último adiós. Foto: Oscar Livera

La ciudad de Neuquén perdió a su intendente emblemático. A los 65 años falleció ayer, en su casa, Horacio “Pechi” Quiroga, cuatro veces elegido por el voto popular para administrar la capital.

Padecía fibrosis pulmonar, una enfermedad que se agravó en el último tiempo, pero que no le impidió cumplir con sus obligaciones en el Municipio y en su campaña por una banca en el Senado de la Nación, a la que aspiraba llegar a través de Juntos por el Cambio.

Fue recordado por sus allegados y algunos adversarios como un “apasionado de la política y como el intendente que transformó la ciudad de Neuquén”. En sus 16 años al frente del Municipio proyectó las grandes obras que le dieron a la capital un perfil moderno y ajustado a los ritmos que le iban imprimiendo el crecimiento y el desarrollo.

Radical toda su vida, su trayectoria política comenzó en 1987, cuando fue electo concejal de Neuquén, mandato que renovó en 1995 y finalizó en 1999. Ese año se postuló por primera vez como candidato a intendente. Anteriormente, en 1981 fue elegido para la presidencia de la comisión vecinal del barrio Nuevo. Además fue constituyente cuando se redactó la Carta Orgánica municipal, en 1994.

En el Museo Nacional de Bellas Artes se realiza hasta hoy al mediodía el sepelio del jefe comunal. Hay duelo por cinco días y asueto administrativo para el 15 de este mes.

En 1999 fue su primera victoria electoral al ganarle al candidato del MPN, Luis Manganaro. Inauguró así una era de gobiernos opositores en la capital neuquina que se extendió durante 20 años, contando sus cuatro gestiones y la del exmandatario radical Martín Farizano.

En 2003 fue reelecto por cuatro años más. En 2007 fue designado secretario de Relaciones Institucionales de la Cancillería, con rango de embajador, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. En 2009 fue elegido diputado nacional por la UCR.

En 2011 una vez más la ciudad lo tenía como candidato a intendente, cargo que ocupó hasta 2015, año en el que nuevamente fue reelegido por el voto popular.

Durante su primera gestión comenzó lo que luego se transformó en su sello político: “convertir un pueblo chico en la ciudad del millón de habitantes”. Una de sus primeras medidas fue asfaltar todas las calles de tierra. Hoy la ciudad tiene el 87% de sus arterias pavimentadas.

Después se dedicó a trasladar la vieja terminal de ómnibus que se ubicaba en el Parque Central a un edificio propio, más alejado de la multitud del centro. Después vinieron la sede neuquina del Museo Nacional de Bellas Artes, la apertura de las dos calles del parque que mejoraron la conectividad de norte a sur, el ensanchamiento de Doctor Ramón-Leloir y la creación de Parque Norte, que le dio vida a la barda agreste.

Del río también se ocupó cuando habilitó el Paseo de la Costa en la Isla 132. Más tarde llegaría una de sus obras más recientes, el Paseo Costero que le permitió a los vecinos de la ciudad por primera vez disfrutar de zonas poco conocidas del Limay. Sumó un nuevo balneario a la ciudad, construyó un centro cultural en el oeste, creó una red de bicisendas, el Metrobús y trasladó la Municipalidad al oeste.

Siempre fue muy cuestionado por mantener la ciudad “en obra permanente”, pero no hubo crítica ni amparo judicial que pudiera hacerlo cambiar en su idea de transformar la capital.

El velatorio se realiza en el Museo de Bellas Artes, hasta hoy al mediodía. Será sepultado en el cementerio Central.

El hombre que pensó la ciudad del millón de habitantes.

Su proyecto era crear la ciudad de la Confluencia

“Yo ya cumplí mi sueño de ser intendente, y encima lo fui cuatro veces”, reconoció en la última entrevista que le dio a “Río Negro”, con motivo de un nuevo aniversario de la ciudad.

Horacio Quiroga aseguró en ese momento que no tenía cuentas pendientes, que todo lo que quiso y pudo lo hizo.

Recordó cómo fue plasmando sus proyectos en la barda, el río y el centro de la ciudad. “Ahora hay simuladores que te calculan todo, viabilidad y margen de errores. Antes era todo intuición. Yo me levantaba a la mañana y decía: hay que ir para allá. Tuve que encarar transformaciones a las que les pusieron muchos obstáculos porque me era muy difícil poder explicarlas, pero fueron obras que transformaron la ciudad”, dijo en la entrevista realizada en septiembre.

Superados todos los obstáculos que incluyeron amparos judiciales y cuestionamientos encendidos, aseguró siempre que estaba orgulloso de todo lo que había logrado con su equipo de trabajo, que las metas estaban cumplidas y que todo lo que se hizo en la ciudad fue planificado y pensado cuidadosamente.

Quiroga tenía en su cabeza un modelo de ciudad que no muchos entendían, pero para él era claro y evidente lo que se tenía que hacer.

En los últimos años reflotó la vieja idea de “refundar la ciudad de la Confluencia”, propuesta que implicaba generar una zona integrada entre Neuquén, Plottier y Centenario. Estaba convencido de que con esto se lograría optimizar uno de los recursos “más difíciles de administrar: el espacio territorial”. En este sentido, inició la regionalización del servicio de recolección de residuos domiciliarios, armando una red para que las tres localidades procesen su basura en un mismo lugar. Y para esto amplió el basurero municipal y lo convirtió en un complejo ambiental.

Esta regionalización Quiroga también la tenía pensada para el servicio de transporte público de pasajeros.

Una de sus últimas fotos en la nueva Municipalidad del oeste.

Una enfermedad con la que convivió

La fibrosis pulmonar es una enfermedad que se produce cuando el tejido de los pulmones se daña y se forman cicatrices.

Ese tejido engrosado y rígido hace que sea más difícil que los pulmones funcionen correctamente. A medida que la enfermedad avanza, aumenta la dificultad para respirar.

Quiroga se preparaba para un trasplante.

Cronología de su vida política

Una militancia radical que nunca dejó de lado

Comenzó a militar en política desde muy joven. Su primer cargo electivo fue el de presidente de la comisión vecinal de barrio Nuevo. En la ciudad creó la fuerza política Nuevo Compromiso Neuquino y logró revertir un pedido de desafiliación a la UCR.

Dos períodos en el Concejo Deliberante

Fue concejal de la ciudad de Neuquén, en 1987 y en 1995.

En el Concejo Deliberante comenzó a frojar su carrera pública, siempre pensando que el objetivo final era la intendencia. En 1999 le arrebató la comuna al MPN y mantuvo hasta este año.

Primera campaña como candidato a intendente

Ya se había forjado un nombre reconocido en el mundo de la política neuquina.

En 1999 era candidato a intendente. Fue su primer intento. Ya había sido además de concejal, constituyente de la Carta Orgánica.

Y llegó el día en que vio cumplido su sueño

Las elecciones del 26 de septiembre de 1999 fueron las que marcaron el fin de la hegemonía del MPN en la capital con el triunfo de Horacio Quiroga, quien se impuso con el 41% de los votos sobre Luis Manganaro, que obtuvo un 29%.

Cuatro períodos al mando de la municipalidad

Logró su reelección en los comicios siguientes. En 2007, traspasó el mandato a Martín Farizano, otro opositor al MPN que llegó al municipio con una coalición que no tuvo continuidad. Quiroga retomó las riendas en el 2011.


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