Nadie parece dispuesto a ceder
La zona euro insiste para que Atenas acepte una extensión de su programa de rescate, por el que recibió desde 2010 unos 240.000 millones de euros a cambio de drásticas reformas, antes de comenzar una discusión sobre la “flexibilidad” de las condiciones actuales. Este programa termina a fin de mes y Atenas debe encontrar la forma de financiarse a corto plazo. Pero el nuevo gobierno griego quiere poner fin con las políticas de austeridad impuestas por sus acreedores, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI. En concreto, el gobierno griego quiere “enmendar el actual programa y un periodo de transición de seis meses”, es decir un puente financiero para mantenerse a flote, dejando de lado las reformas que considera más antisociales. Esta propuesta es rechazada sobre todo por Alemania, que exige que se atenga a lo pactado. Sin acuerdo, Grecia, que tiene que pagar emitir deuda un rendimiento muy elevado, se quedará sin financiamiento, lo que podría empujarla fuera de la zona euro.