No aparece el enfermero que medicó a la locutora

El juez Emilio Stadler le rechazó ayer el pedido de eximición de prisión que había presentado el abogado del enfermero Eduardo González. Sepultaron a la joven Viviana Mikelovich, quien fue mal medicada ante un dolor de muelas.

Por Redacción

ROCA (AR).- La policía aún no podía hallar anoche a Eduardo González, el enfermero que el lunes pasado le suministró un medicamento equivocado por un dolor de muelas a la conductora televisiva Viviana Mikelovich. La locutora falleció el miércoles en la Clínica Juan XXIII de Roca después de haber agonizado durante casi 48 horas en terapia intensiva y ayer en el sepelio sus familiares no pudieron ocultar el dolor de la tragedia.

Por su parte, el juez Emilio Stadler rechazó el recurso de «eximición de prisión» que había presentado el abogado de González, por lo tanto la policía continuaba con su búsqueda. Durante algunas horas de la tarde hubo un fuerte rumor desde varios sectores asegurando que el acusado podía entregarse a la justicia por sus propios medios de un momento para el otro.

Incluso este medio pudo saber a través de los testimonios de allegados y amigos, que el enfermero atravesaba una profunda crisis depresiva a raíz de la muerte de Mikelovich, situación que lo había llevado a manifestar sobre posibles drásticas decisiones sobre su vida, por lo menos en dos oportunidades. También se pudo conocer que González se encontraría ayer con un grupo de personas que lo estaban conteniendo emocionalmente aunque no se precisó si ese lugar podía ser alguna vivienda de esta ciudad.

«Sabemos que él está muy mal, fue un accidente, él se llevaba muy bien con Viviana y con su familia. Nos enteramos de que ayer había pensado varias veces en quitarse la vida por todo esto», dijo una persona que lo conoce del trabajo.

La última vez que aseguran haberlo visto en público fue el miércoles cerca de las 9, una hora antes de que el juez pidiera la orden de detención. González había concurrido al hospital por la mañana para buscar ayuda psiquiátrica con los profesionales del área de Salud Mental ya que «no podía soportar la culpa». Se supo entonces que una psicóloga y un psiquiatra estuvieron conversando con él, intentaron calmarlo, hablaron sobre el caso y luego de una serie de consejos le dieron una medicación para contenerlo.

A esa misma hora Stadler estuvo en el «Francisco López Lima» para interiorizarse sobre las circunstancias del caso, por lo que se presume que el acusado y el juez estuvieron en el mismo lugar sin saberlo.

La policía, por su parte, encontró al allanar su vivienda varios medicamentos con el rótulo de Salud Pública de Río Negro, jeringas descartables y otros insumos que permanecen secuestrados como pruebas de la etapa de instrucción. Aún se tiene que determinar si pertenecían al hospital y de qué manera llegaron a su domicilio.

Al enfermero se le imputaron tres delitos excarcelables que son el de «hurto, ejercicio ilegal de la medicina y homicidio culposo».

Algunos de sus amigos y compañeros de trabajo todavía se preguntan cómo fue que pasó el incidente del lunes cuando Mikelovich había concurrido al domicilio de González para que le aplica una anestesia porque sufría un fuerte dolor en una muela.

Sin embargo la droga que le inyectó en la encía fue tan potente que a los pocos minutos la locutora comenzó a sentirse mal y después entró en estado de coma.

«Evidentemente se equivocó, pero él conocía muy bien Viviana y a su hijo y ahora la gente habla un montón de cosas feas que no tienen nada que ver. Es más, ayer el hijo de Viviana se quería quedar con él, sabe que todo fue un accidente».


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