“No es posible cuidar sin entender”



Me hubiera gustado que para el Día del Enfermero, éstos hubieran sido escuchados y resueltos sus reclamos salariales, para que así lograran tener un feliz día.

La enfermería como la docencia es un arte, requiere una devoción tan exclusiva… una preparación. Como el trabajo de un pintor o de un escultor; pero ¿cómo puede compararse la tela muerta o el frío mármol con tener que trabajar con el cuerpo vivo, el templo del espíritu de Dios? La más bella de las Bellas Artes… La enfermería es el arte y la ciencia del cuidado; su verdadera esencia reside en la imaginación creativa, el espíritu sensible y la comprensión inteligente, fundamentos reales del cuidado de la enfermería.

No soy enfermera, soy docente y tengo amigos de la mencionada profesión. Además cuando mi madre estuvo en Terapia Intensiva en el Sanatorio Austral de Viedma, durante varias noches pude observar el desempeño de varios de los enfermeros que allí trabajan -jamás toco de oído-. Me llamó la atención en las largas noches de invierno: no paran, recorren toda la noche, habitación por habitación, observan a los enfermos, controlan los sueros, atienden cada necesidad en forma individual, crean un ambiente de trabajo agradable, tienen una imagen positiva del cuidar, se involucran con el bienestar del otro, prestan mucha atención a las personas enfermas, son transparentes y tolerantes. Sus valores se manifiestan a través de sus acciones y en sus omisiones, en sus palabras y en sus silencios. Cuando afirmo que tienen valores, estoy diciendo -estoy pidiendo a gritos- que vale la pena dedicarles tiempo y esfuerzo porque tiene sentido… No bajan nunca la guardia; es como si vieran en cada paciente que cuidan un nuevo desafío, tanto profesional como personal. Es como una vivencia incorporada a sus vidas, que viajará con ellos como un equipaje que nunca los abandonará.

No es posible cuidar sin entender y para entender hay que conocer todos los parámetros que entran en juego en la realidad. Los enfermeros del Sanatorio Austral saben de la necesidad de enfrentarse a la humanidad del paciente para lograr ser cada vez más completos. Son las personas las que hacen la profesión; no es la profesión la que sola hace a la persona, de hecho es una interacción. Cuidar es una forma de interacción personal, donde se articula la transmisión de determinados valores. Se resalta la noción de responsabilidad: cada enfermero es responsable de lo que piensa, siente, dice y hace y la responsabilidad tiene que ver con la libertad o autonomía y el compromiso, sobre todo con otros, hasta el punto de tener que responder por sus acciones. Hay responsabilidad por palabra, por obra y por omisión. Cuidar requiere el desarrollo de la empatía, ponerse en los zapatos del enfermo, vivir su sufrimiento… tomar conciencia de lo que siente no sólo de lo que piensa, intercambio de problemas desde un punto de vista personal y vital… Solidarios, responsables y tolerantes, así son. Una relación y una actitud edificante, pero para edificar se necesita un temple optimista, una cierta capacidad de construcción. Una relación humana es edificante cuando el sujeto que la desarrolla se perfecciona a través de ella, se construye a sí mismo y demuestra su nivel de colaboración en el trabajo en equipo.

Por ser el Sanatorio Austral de Viedma un lugar en el que, por el trato entre médicos, enfermeros, empleados, pacientes y familiares de pacientes, se hace amable la vida, que valoran a su personal como su recurso más importante y que nunca empañarían tal armonía y cordialidad por dejar de cumplir un derecho de su personal en cuanto a remuneraciones se refiere, les digo a los que piden lo que les corresponde: llénense de positivismo. Miren el sol que hay detrás de las nubes, el brillo de los ojos detrás de las lágrimas, la esperanza y el mensaje que queda después de la tragedia. Sean pacientes, no pasivos. Lo primero es una virtud, lo segundo falta de autoestima. Así como ustedes saben ponerse en los zapatos del enfermo, confíen en que a quienes les corresponde sabrán ponerse en los zapatos de ustedes.

María Cristina Abbondi, DNI 5.763.623

Villa Marítima El Cóndor

Viedma


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