“No estamos tranquilos con la aceptación mansa de que lo que pasó ya está…”



Queremos manifestar el profundo malestar que nos produjo el hecho ocurrido el pasado sábado o mejor dicho en la madrugada del domingo con la policía de Choele Choel. Detuvieron a nuestro hijo de 15 años, lo golpearon y arrancaron mechones de pelo mientras nosotros dormíamos sin saber nada. En esta época parece atroz que estos excesos, resabios de tiempos lejanos ocurran, y que además ocurran en nuestros pueblos. Realmente como dicen hasta que no nos toca no nos damos cuenta del dolor y la bronca que provoca ese accionar impune y abusivo de quienes deberían cuidar de la integridad de los personas.

Porque eso me dijeron, un oficial que nos hizo esperar unos 20 minutos – que para unos padres que van a buscar a su hijo menor a una dependencia policial son una eternidad- dijo que la detención había sido para preservar al joven y resulta que mientas lo preservaban de no se qué peligro lo pateaban lo trompeaban entre cinco y le arrancaban mechones de pelo de lo que tenemos fotografías que sacó mi hijo con su celular en un momento de distracción del que lo mantenía de pie e imposibilitado de atender ni realizar llamadas.

Así que me he propuesto difundir el aberrante episodio y aconsejar desde esta tristísima experiencia a los jóvenes que pueden llegar a ser víctimas de estos hechos y a sus padres.

1. Si un amigo, compañero o sólo conocido es llevado en el patrullero comunicárselo en lo inmediato a los padres del mismo, porque ellos no lo hacen, al menos no lo hicieron en este caso y nos enteramos porque un amigo le mandó un mensaje de texto a mi otro hijo que está residiendo en Rosario y este último nos llamó a las 7 de la mañana. De otra manera no sé qué hubiese pasado porque a los amigos que se autoconvocaron en el frente de la comisaría les negaban que mi hijo estuviese allí. ¿Por qué hicieron eso? ¿Qué pretendían? ¿Cuánto tiempo más iban a mantenerlo si no nos enterábamos?

2. No firmar cualquier exposición, mal redactada además, como hicimos nosotros en este caso ante la urgencia de ver a nuestro hijo, sin escuchar “la otra campana” es decir hablar antes con el “detenido” porque no coinciden en casi nada de lo expuesto. En nuestro caso fue subido al patrullero desde la vereda y lo que firmamos dice que la pelea -supuesta por ellos- ocurrió dentro del local y que en primer lugar fue invitado a salir y que se negó y que entonces procedieron a detenerlo? todas mentiras. Y de esto hay muchísimos testigos.

3. Pedir que el médico, en este caso el doctor de la policía, cumpla con su función. Nos mostraron un documento firmado de la supuesta revisación, hecho totalmente falso, nuestro hijo no fue revisado por nadie. Él no lo conoce al doctor y, mientras estuvo siendo maltratado por cinco hombres cabos, oficiales o lo que sean, un sujeto sin uniforme desde lejos le preguntó su nombre por lo que suponemos que fue el doctor. Y con sólo ese dato, sin siquiera preguntarle como estaba, firmó un papel que decía que se encontraba todo bien?

Esperamos que publicar este episodio sirva al menos para provocarles un poco de molestia a quienes abusan de su poder de portar un garrote y un arma (quienes los conocen un poco más de cerca dicen que sí, que algo los incomoda), porque pretender un cambio de conducta o una toma de conciencia creo que es pedir demasiado en sujetos que se regodean en patear y arrancarle pelos a un adolescente de 15 años.

Algunos compañeros nos aconsejaron dejar los hechos en el olvido porque la policía es vengativa y van a buscar todas las oportunidades para provocar incidentes y volver a detener a nuestro hijo o a sus amigos. Y sospechamos que tal vez tengan razón en su consejo. Pero muchos otros nos manifestaron todo su apoyo así que acabamos por decidirnos. Porque no estamos tranquilos con la aceptación mansa de que lo que pasó ya está?

Alicia Beatriz Martínez, DNI 14.983. 838

Carlos Ariel Altinier, DNI 20.658.539

Choele Choel


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"No estamos tranquilos con la aceptación mansa de que lo que pasó ya está..."