No más bikinis en la playa

Redacción

Por Redacción

GUSTAVO CHOPITEA (*)

Lector, no se alarme, cálmese. No se trata ciertamente de Las Grutas, ni de otro paraje en la Patagonia, sino de algunas de las bonitas playas de los Emiratos Árabes, cada vez más frecuentadas por los turistas extranjeros, particularmente por los rusos. Concretamente, de aquellas que están emplazadas en el emirato de Ras al Khaimah, el que se encuentra en el extremo norte del país. A apenas unos 100 kilómetros de Dubai. Ahora ya no se podrán usar bikinis, ni trajes de baño de dimensiones reducidas en sus playas. Idealmente las mujeres deberán ir al mar con su cuerpo completamente cubierto con los tradicionales burkas. Los hombres no podrán, ellos tampoco, portar trajes de baño de pequeñas dimensiones. La orden de recato y discreción, queda visto, se aplica a ambos sexos. Presuntamente por igual. Pero seguramente, conociendo el paño local, se exigirá más a las mujeres. Aunque lo cierto sea que –como se ha dicho– la discreción en el vestir se aplica a ambos sexos, sin excepciones. La llamada policía religiosa o moral, de andar implacable, seguramente garantizará que las violaciones no queden impunes. Con riesgo de expulsión o de recibir cañazos o hasta de intempestivos azotes, entre otros. Así lo anuncian los carteles que las autoridades acaban de colocar en las propias playas. Para que nadie se equivoque o se haga el distraído. Particularmente los turistas y los extranjeros en general. Ocurre que los siete semiautónomos emiratos que conforman el país tienen, cada uno, estándares diferentes, también en materia de vestido. Los hay más flexibles y también más rígidos. Un solo país, pero distintas políticas y normativas. El tema es no equivocarse. En Dubai, por ejemplo, las mujeres pueden salir a la calle con minifaldas, siempre que naturalmente ellas no sean escandalosas. Y nadar en dos piezas o bikinis, sin mayores problemas. Pero a sólo cien kilómetros de esa moderna y hasta asombrosa urbe, la población local, menos acostumbrada a los extranjeros y al turismo, se siente claramente molesta con lo que estima es algo parecido al “exhibicionismo”. Y por ello lo prohíben. Queda claro entonces que no todas las arenas son iguales, ni liberales. Las hay más cerradas y restrictivas y los riesgos de no advertir donde se está efectivamente no son, para nada, pequeños. Por esto el alerta. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional


GUSTAVO CHOPITEA (*)

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