“No se crean que es fácil”
No se crean que es fácil proveer de varios tipos de energía a cuarenta millones de personas (una mitad concentrada en una inmensa metrópolis y el resto repartido en un vasto territorio). Identificadas, si las hay, las fuentes de energía, hay que tomar el riesgo de explorarlas, invertir en su explotación, tiempo, dinero y tecnología. Después hay que distribuirla a los usuarios en diversos sitios y conciliar con ellos una tarifa que la haga asequible y que remunere el esfuerzo de los proveedores. Año a año, con una década o más de previsibilidad. No se crean que es fácil diversificar las exportaciones de unas pocas materias primas a un conjunto de productos manufacturados. Hay que coordinar el proceso educativo que prepare el material humano para esa alternativa, proveer financiamiento y estabilidad económica para garantizar el rendimiento de las inversiones. Determinar un kit de productos competitivos, obtener calidad y volumen y preparar un aceitado aparato de marketing internacional. No se crean que es fácil gobernar con una Corte Suprema independiente y con congresistas de ambas cámaras que voten según sus convicciones o las de sus representados. Uno, si llega, quiere cortar la pizza; invitar a la mesa a sus aliados y repartir las porciones… Busca acumular poder, imponer su voluntad, llevarse –o robarse– el premio. No quiere interferencias en el Estado del que es cabeza, las coopta, las combate o las expulsa. En cambio, en una República, se debe estar dispuesto a gobernar según la voluntad y la visión de la realidad de una pluralidad de agentes. A conciliar y consensuar metas, objetivos, prioridades, métodos y retribuciones. En los fines tal vez encontremos mayores coincidencias, pero la senda habrá que improvisarla con diálogo, mesura y buena fe, con audacia, sacrificio y generosidad para evitar males mayores. Cada uno deberá ser juez de su protagonismo y deberá darse cuenta de la medida en que respeta y le da lugar al de los demás. Todos transitamos por diversas etapas, somos equipados con algunos dones y padecemos por ciertas necesidades; en fin, nos necesitamos. Dar para recibir. Mientras tanto, ¿usarse o complementarse? He aquí el dilema… Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 Roca
Dr. Eduardo Bertotti Director del Consejo Directivo del ISEV Buenos Aires