Noche de lujo de la mano de un gran chelista y una talentosa pianista

Por Redacción

Matías Subat

Juan Carlos Tarifa

Un recital de calidad musical fue logrado por el dúo conformado por Stanimir Todorov (violonchelo) y Paula Peluso (piano), que demostraron estar auténticamente compenetrados en la conformación de un “dúo”, es decir, lejos del concepto de solista y acompañante. La función tuvo lugar anteanoche en el aula magna de la UNC, dentro del ciclo de Armonicus de Neuquén, que contó con el patrocinio de “Fundación Cristina Gallo de Morales”. La ductilidad de ambos quedó demostrada en un repertorio de sonatas de dos autores que son emblemáticos del período Romántico tardío: el franco-belga César Franck y el ruso Sergei Rachmaninoff. La sonata en la mayor de César Franck, considerada como una de las más valiosas y representativas de la música de cámara legada por compositores francófonos, fue escrita originalmente para violín y transcripta en 1888 para Violonchelo por Jules Delsart, con la aprobación del autor. La obra fue cristalizada a través de una estupenda versión, no sólo por la solvencia técnica de Todorov y Peluso, sino por haber logrado esa cualidad tan peculiar de la música francesa que siempre parece haber sido creada por los autores con una búsqueda de sonoridad sutil, transparente y refinada, como para no desentonar con el clima de elegancia. Después del intervalo, los intérpretes abordaron una gran obra del repertorio, la sonata en sol menor de Sergei Rachmaninoff. La versión de Todorov y Peluso, muy precisa y musical, incluyó apasionamiento y dramatismo, que fueron los ingredientes esenciales para enfrentar y desmenuzar el carácter atormentado que subyace en la obra. Luego de esta versión impecable, llegó el merecido aplauso y el dúo sumó como agregado una excelente ejecución de “La niña de los cabellos de lino” de Claude Debussy. Un nuevo placer.