Nuevo presidente egipcio desafía al ejército
En un acto multitudinario un día antes de su asunción formal afirmó que el pueblo es “la fuente del poder y de la legitimidad”. El islamista dijo que su llegada no afectará a otras religiones.
AP
EL CAIRO.- El presidente electo egipcio, el islamista Mohamed Morsi, juró simbólicamente ayer ante decenas de miles de personas en la plaza Tahrir de El Cairo y advirtió implícitamente al ejército que ningún poder estaría sobre el del pueblo. “Juro por Dios preservar el sistema republicano, respetar la Constitución y la ley, proteger por completo los intereses del pueblo y preservar la independencia de la Nación y la seguridad de su territorio”, prometió solemnemente la víspera de su investidura oficial, prevista hoy por la mañana ante la Alta Corte Constitucional. “Son la fuente de poder y de la legitimidad, que está por encima de todos. No hay lugar para nadie, para ninguna institución (…) por sobre esta voluntad”, lanzó el presidente electo cuyas prerrogativas fueron limitadas en provecho del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), que dirige el país desde el derrocamiento de Hosni Mubarak en febrero de 2011. “No renunciará a ninguna de las prerrogativas” presidenciales, dijo al parecer lanzando un desafío al ejército. Descrito como con poco carisma, Morsi, miembro de los Hermanos Musulmanes, se expresó con tono firme y apasionado, celebrado por la multitud que lo recibió con el himno nacional y agitando banderas egipcias. “Soy uno de ustedes. Sólo le tengo miedo a Dios”, afirmó saludando “la plaza de la revolución, la plaza de la libertad, la plaza Tahrir”, símbolo del levantamiento que terminó con la era Mubarak. Morsi envió también un mensaje a los cristianos y laicos, que temen que la llegada de un islamista al poder sea sinónimo de una restricción de la libertad de expresión y de culto. El presidente electo prometió además un Estado “civil, patriota, constitucional y moderno”. Desde la mañana, como desde hace varios días, los egipcios comenzaron a reagruparse en la plaza Tahrir para denunciar lo que califican como intentos del ejército de conservar el poder. El CSFA se había comprometido a entregar el poder el 30 de junio al nuevo jefe de Estado. Pero recuperó recientemente el poder legislativo luego de la disolución a mediados de junio, amparándose en un fallo que anuló la modalidad del escrutinio, de la Asamblea del Pueblo, dominada por los islamistas. (AFP)
AP
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