“¡Nunca más!”

Redacción

Por Redacción

Los fiscales Luis Moreno Ocampo y Julio César Strassera compartían un angosto despacho. Allí estaban los 709 casos contra los excomandantes. 833 testigos prestaron declaración ante la Cámara Nacional de Apelaciones entre el 22 de abril de 1985, día en que comenzó el juicio, y el 14 de agosto del mismo año, fecha en que se cerró la audiencia de pruebas, en su gran mayoría ofrecidos por la fiscalía como parte de la acusación a los exintegrantes de las Juntas Militares. Para el Dr. Julio Strassera, pasado ese tiempo se habían satisfecho todos los requisitos de un debido proceso y acreditado la responsabilidad de los excomandantes: “La Fiscalía ha probado, con los testimonios con que cuenta, todo lo que se podía probar. Existió un método que consistía en privar de la libertad, en robar, en aplicar tormentos…”. Cuando ese miércoles 18 de septiembre el Dr. Strassera reclamó la imposición de severísimas penas para los exmiembros de las Juntas Militares del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, la sociedad argentina produjo un profundo suspiro que permitió recuperar, en alguna medida, el estado de íntima tranquilidad perdido años atrás. Cada uno de los aplausos que desbordaron la sala de audiencias de la Cámara Federal al concluir Strassera fue el fiel reflejo de esa necesidad de justicia contenida que guardaba para sí la comunidad. Se reclamaba justicia a quienes hicieron de la muerte un culto. La labor del Dr. Strassera a lo largo de todo el juicio no fue tarea fácil: debía producir la acusación de hechos atroces, máxime teniendo en cuenta el tinte político que los defensores dieron al asunto y el estado de “conmoción social” que rodeaba el juicio. A lo largo de las seis audiencias fue derrumbando las tesis de los excesos, de la guerra sucia, etcétera, al mismo tiempo que se confirmaba la existencia en ese lapso indicado de un “terrorismo de Estado” que determinó la suerte de miles de argentinos con absoluto descuido de las formas del juicio previo y del principio de inocencia presumida hasta la prueba de culpabilidad. El Dr. Strassera pareció haber dado debida respuesta: “¡Nunca más!”. Manuel Vera DNI 11.875.224 Roca

Manuel Vera DNI 11.875.224 Roca


Los fiscales Luis Moreno Ocampo y Julio César Strassera compartían un angosto despacho. Allí estaban los 709 casos contra los excomandantes. 833 testigos prestaron declaración ante la Cámara Nacional de Apelaciones entre el 22 de abril de 1985, día en que comenzó el juicio, y el 14 de agosto del mismo año, fecha en que se cerró la audiencia de pruebas, en su gran mayoría ofrecidos por la fiscalía como parte de la acusación a los exintegrantes de las Juntas Militares. Para el Dr. Julio Strassera, pasado ese tiempo se habían satisfecho todos los requisitos de un debido proceso y acreditado la responsabilidad de los excomandantes: “La Fiscalía ha probado, con los testimonios con que cuenta, todo lo que se podía probar. Existió un método que consistía en privar de la libertad, en robar, en aplicar tormentos...”. Cuando ese miércoles 18 de septiembre el Dr. Strassera reclamó la imposición de severísimas penas para los exmiembros de las Juntas Militares del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, la sociedad argentina produjo un profundo suspiro que permitió recuperar, en alguna medida, el estado de íntima tranquilidad perdido años atrás. Cada uno de los aplausos que desbordaron la sala de audiencias de la Cámara Federal al concluir Strassera fue el fiel reflejo de esa necesidad de justicia contenida que guardaba para sí la comunidad. Se reclamaba justicia a quienes hicieron de la muerte un culto. La labor del Dr. Strassera a lo largo de todo el juicio no fue tarea fácil: debía producir la acusación de hechos atroces, máxime teniendo en cuenta el tinte político que los defensores dieron al asunto y el estado de “conmoción social” que rodeaba el juicio. A lo largo de las seis audiencias fue derrumbando las tesis de los excesos, de la guerra sucia, etcétera, al mismo tiempo que se confirmaba la existencia en ese lapso indicado de un “terrorismo de Estado” que determinó la suerte de miles de argentinos con absoluto descuido de las formas del juicio previo y del principio de inocencia presumida hasta la prueba de culpabilidad. El Dr. Strassera pareció haber dado debida respuesta: “¡Nunca más!”. Manuel Vera DNI 11.875.224 Roca

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