Obras: la lealtad vale más que las ideas





Mirar la mitad del vaso lleno es una buena actitud para seguir adelante, pero el espíritu optimista no siempre alcanza para ocultar las carencias.

El gobierno local anunció la semana pasada que “a partir de gestiones realizadas por el municipio”, en Roca se llevará adelante la obra de “Ampliación del Plan Director de Cloacas”.

Una buena noticia. Necesaria. Y, sobre todo, muy esperada.

¿Para celebrar? Tal vez convenga evitar la pompa que abunda en estos tiempos electorales, porque la historia del proyecto tiene capítulos difíciles de atravesar para todos los protagonistas de la grieta. Y para los que dicen estar fuera de la grieta, también.

Es cierto: las actuales autoridades municipales lograron activar un expediente que pasó varios de los últimos años en el fondo de un cajón dentro del Enohsa, en Buenos Aires.

Pero así como es legítimo atribuir ese avance, también cabe preguntarse si desde el 2016 -cuando el gobierno provincial presentó el proyecto a Nación- nunca antes surgió el impulso entre las autoridades roquenses de empujar el trámite para que llegara a la instancia decisiva de conseguir el financiamiento.

Y antes de usar el latiguillo de la discriminación del gobierno macrista hacia los municipios peronistas, la gestión roquense debería reparar en un antecedente: si el gobierno de Juntos por el Cambio le asignó a Roca en noviembre del 2016 un plan de 80 cuadras de asfalto -que curiosamente también tenía financiamiento del BID- ¿por qué no tendría la misma conducta con el Plan Director de Cloacas?

Tal vez no se advierta en el microclima de los dirigentes, pero alimentar la idea de los premios y castigos con la obra pública según la filiación partidaria refleja una imagen bastante antigua de la política.

Nadie estará conforme en una ciudad en la que sus propias autoridades se muestran mansos o cómplices de un esquema discrecional de asignación de los recursos, donde la lealtad vale más que las ideas.

Con esa lógica, sería válido desconfiar de esta y de otras grandes inversiones comprometidas por el gobierno nacional para Roca. ¿Qué ocurrirá si el oficialismo no gana las próximas elecciones? ¿Convalidarán desde el municipio un nuevo congelamiento del proyecto si en las urnas otro partido consigue más votos que el Frente de Todos?

Por otra parte, también vale preguntarse cuánto entusiasmo puso el gobierno provincial a las gestiones para conseguir que este proyecto central para los roquenses finalmente se concrete.

La iniciativa se anunció a fines del 2016 y cuesta creer que cinco años después nunca se haya abierto una puerta para completar el proceso de acceso al financiamiento internacional.

En este caso también hay un antecedente que habilita la duda: las 231 viviendas. Ese proyecto se paralizó, pero nada impedía a la Provincia avanzar con otros planes de casas sociales en Roca y nada de eso ocurrió.

Disputas útiles para pequeñas cortes políticas, pero perjudiciales para miles de vecinos.

El anhelo de una nueva etapa hace imposible dejar de ver esa mitad del vaso vacía. Están ahí los errores que no pueden repetirse.


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