Obras mayores para las Cuerdas de la Fundación
El sábado pasado, los solistas de Cuerdas de la Fundación Cultural Patagonia estrenaron el Quinteto para cuerdas y piano de Dmitri Shostakovich y el Sexteto Op.57 de Johannes Brahms.
El quinteto para cuerdas y piano Op. 57 de Dmitri Shostakovich, que integró la primera parte del programa presentado el sábado en el Auditórium Ciudad de las Artes de la Fundación Cultural Patagonia y que contó con la presentación de Ricardo Zanón en piano, tuvo, desde el preludio, un toque dramático que se apoyó especialmente en el sonido de la viola y que luego permitió a los violines unos juegos sutiles y mínimos, de gran intimidad. Son precisamente los violines los que iniciaron luego un diálogo cruzado de disonancias con el piano, diálogo en el que posteriormente entró el cuarteto en pleno, aumentando la tensión hasta la incontenible fuerza de la fuga.
Hay que recordar aquí que toda la obra de Shostakovich está inscrita dentro del realismo socialista al que debió ajustarse como músico y diputado en el Soviet Supremo. Sus composiciones (entre ellas se incluye en parte la escuchada en esta oportunidad), caen frecuentemente en evocaciones de la guerra, como correspondía al compositor oficial de la Revolución.
Precisamente es en el Scherzo donde más se nota este obligado ajuste de su talento a una normas establecidas: un movimiento que se presentó muy ágil, con pasajes marcadamente rítmicos, muy a la rusa, que pusieron a prueba a las cuerdas con todos sus recursos técnicos y donde el piano destacó en los pasajes más rítmicos, con aires de marcha militar.
El intermezzo le dio paso al cello, que con el pizzicato se permitió marcar los tiempos a la melodía asumida por un primer violín contundente, en el que terció luego la viola con toda su carga sonora y sus roncos matices. El piano fue acallando después su predominio sonoro hasta que en el movimiento final volvió con toda su energía. Fue allí donde Zanón pudo lucir su calidad interpretativa a pleno y su ductilidad en pasajes de gran fuerza expresiva.
Sexteto de Brahms
Las duplicación de las cuerdas graves en el sexteto de cuerdas marca la tajante diferencia de esta formación con respecto al cuarteto en cuanto a la calidad sonora. Si bien lo tradicional en materia de formación de cuerdas es el cuarteto, el sexteto permite una morbidez en el sonido que lo acerca a lo sinfónico.
El sexteto que acaba de crearse y que integran Elvira Faseeva y Vitali Bujishvili en violines; Gela Gellashvili y Tetyana Kozymirova en viola y Juan Costanza y Andry Chornyy en cellos, le dio a la audiencia una gran sorpresa con la coherencia y unidad sonora que demostró conseguir en el poco tiempo de la integración de los nuevos músicos.
No hay dudas que la formación le impone una mayor exigencia a los violines, que deben balancear los agudos con el contrapeso de los cellos que marcan la fuerza de los graves, pero que en el conjunto le dan al oyente el regalo de un sonido lleno, profundo y más sereno, con muchos más matices distribuidos de manera armónica, al equilibrarse los tonos.
La obra de Brahms, el Sexteto Op 18 en Si menor para dos violines, 2 violas y 2 cellos, inscrita en la corriente neorromántica, dio lugar a lucimientos parejos de las tres cuerdas. En muchos pasajes de la melodía, los dos violines y una viola, respondieron a la propuesta que le hacían los dos cellos y la otra viola, entrelazando armonías de manera continua.
Con una forma clásica pero con una resolución sonora muy vibrante como corresponde al romanticismo, la obra maneja esa dualidad entre forma y fondo, que se hace más patente en el andante y el rondó.
Cabe acotar que si bien no es tan amplio el repertorio escrito para sextetos de cuerdas como el que existe para cuartetos, esta formación amplía notablemente la posibilidad de abordar obras nunca escuchadas antes en la región, con lo cual los melómanos de ambas márgenes del río Neuquén tendrán con ellos nuevos horizontes sonoros para disfrutar. Así lo certifica la calidad musical de la agrupación que se desprende de los Solistas de la Orquesta de Cámara de Río Negro, donde la incorporación de los nuevos integrantes refuerza la ya probada solvencia de los artistas que integran el Cuarteto de Cuerdas.
Clara Vouillat