Operaciones destituyentes



Análisis

El gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, acaba de denunciar una “gigantesca operación” monitoreada desde el gobierno nacional para alejarlo del cargo. La maniobra consistiría en privarlo de la financiación del Estado e impedirle contraer deuda pública, para que de este modo no pueda hacer frente a las erogaciones corrientes del Estado provincial. Recientemente, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, se vio frente a una maniobra similar, finalmente abortada, para impedirle hacer frente al pago del aguinaldo de los empleados provinciales. Estas actuaciones del gobierno nacional, cerrando el grifo de los fondos nacionales a los gobernadores provinciales que no se pliegan a las exigencias que provienen de la Casa Rosada, son posibles porque el sistema de reparto automático de fondos coparticipables ha quedado obsoleto. Las provincias reciben por ese método actualmente solo el 24,5 % de los fondos recaudados por Nación. El grupo de intelectuales oficialistas que se nuclean en “Carta Abierta”, popularizaron la expresión “destituyente” para referirse a los supuestos intentos de las entidades agrarias de desalojar del poder a la presidenta Cristina Fernández en el conflicto con el campo que se produjo en el 2009. El neologismo pretendía denotar a todas las actuaciones políticas que bajo una apariencia de legalidad, llevaban implícita la voluntad de forzar de algún modo el alejamiento del cargo de una autoridad electa popularmente. Lo paradójico es que el vocablo parece ajustarse como anillo al dedo para describir las maniobras oficiales que ahora se implementan para desplazar a los gobernadores rebeldes.


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