Opinión: El proyecto, las renuncias y un desafortunado tweet

El lanzamiento del proyecto clave para el sector petrolero se vio opacado por la crisis política del gobierno nacional.




“Es tiempo de aprovechar el potencial energético que tenemos y así ser más soberanos”. Esa fue la frase con la que el presidente, Alberto Fernández, cerró el tweet que publicó para difundir el proyecto de ley de Promoción de las Inversiones en el sector hidrocarburífero.

La frase fue buena, y con la intención correcta, pero el tweet se publicó a las 16.22 del miércoles, cuando 10 altos funcionarios del gobierno habían presentado su renuncia y a la presentación del proyecto petrolero parecía que había pasado hace mucho, mucho tiempo.

El mensaje del presidente, que en cualquier otro momento habría sido alentador para el sector inversor, terminó siendo una suerte de meme en sí mismo, el chiste de un presidente que busca convencer a inversores en el medio de la peor crisis política de su gobierno. Un mensaje que pecó de tan mal timing que no sólo no generó el efecto esperado sino realmente, el opuesto.

El desafortunado tweet de Fernández es en realidad el remate de una larga polémica que se desató el 19 de agosto pasado cuando desde la secretaría de Energía de la Nación se optó por elevar el proyecto a Presidencia sin cumplir con el compromiso de darlo a conocer previamente a las provincias productoras que integran la Ofephi, la Organización de Estados Productores de Hidrocarburos.

Esa polémica terminó siendo capitalizada por el titular de la Ofephi, el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez. Y pudo haber incidido en el resultado de las PASO en Neuquén en donde no solo el MPN volvió a ganar el favor de las urnas, sino que el Frente de Todos por el que el secretario de Energía de la Nación, Darío Martínez, podría aspirar a la gobernación terminó en el quinto lugar con el 14,5% de los votos.

El mango de la sartén se le acomodó a Martínez el miércoles en el acto de presentación que encabezó junto a Fernández, el ministro de Economía Martín Guzmán, gobernadores y los titulares de las principales petroleras del país.
Como devolución de gentilezas Gutiérrez fue sentado en la segunda fila, pero todo lo avanzado en el acto duró muy poco, hasta el estallido de la crisis política y el remate del desafortunado tweet presidencial.


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