Eduardo Talero: 106 años sin el poeta de la pluma y la cumbre

En septiembre de 1920 se apagaba la vida del poeta y abogado colombiano Eduardo Talero, cuya biografía hemos dado a conocer en varias oportunidades. Por tanto, por el legado que se hunde en las entrañas mismas del Neuquén, desde el año 2011 vengo realizando numerosos reclamos acerca de la restauración del Monumento Histórico “La Torre Talero” que nuestro homenajeado hiciera construir, la que tanta historia encierra en sus vetustas paredes próximas a derrumbarse. La Zagala (“La Torre Talero”) está ubicada en el Barrio Valentina Sur. Historiadores que me precedieron han apuntado que Talero estuvo a punto de ser fusilado por su tío, entonces presidente colombiano Gral. Rafael Núñez.
Su madre logró que su hermano le perdonara la pena, y la salida fue el destierro. Recorrió varios países de América, incluso Estados Unidos. Ya en Buenos Aires, obtuvo la ciudadanía argentina e hizo variadas amistades literarias y periodísticas. Contrajo enlace con Ruth Reed, con la que tuvo su único hijo, Eduardo. Trabó amistad con don Carlos Bouquet Roldán, a la sazón gobernador del territorio neuquino, quien lo nombró secretario de la gobernación territoriana entre 1903 y 1906, etapa en la que se produjo el traslado de la capital neuquina desde Chos Malal a la Confluencia.
Talero fue amigo de importantes hombres de las letras como José Martí y Rubén Darío, entre tantos otros. Llegó a pertenecer a la Sociedad de Escritores de Buenos Aires, donde presentó su obra La Voz del Desierto en ella plasma su visión sobre la Cordillera del Viento y otras historias. También contó Talero la vida alrededor de “la fiebre del oro” en Miasma del oro, obra que compila relatos de su vida en Chos Malal. Asimismo, tuvo Talero una prosa periodística impecable que dejaba de lado lo literario. El gran amor por el Neuquén lo dejó traslucir en varias obras como Ecosde Ausencia, entre tantas.
Su soberbia torre-finca era parte de su vida. La construyó en 1909 y se instaló con su familia. Fue un establecimiento dedicado a la actividad agrícola ganadera, depositaria de animales a talaje en potreros asfalfados; luego fue un establecimiento dedicado a la producción de leche, con tambo. Instalado en estas tierras formó parte de la primera Logia de la capital del territorio con el título de Venerable. Ya hemos dejado establecido que periodistas e investigadores como don Francisco Juárez lo vincularon a Talero con todos los masones de esta tierra que participaron del traslado de la capital a la Confluencia.
Autor de Mi Torre, fue considerado y halagado por don Gregorio Álvarez quién escribió “Expresión purista, aristocrática, elegante y vigorosa”. Vuelvo a recordar que es una Torre que tiene triple Declaración de Monumento Histórico: 2015 el Congreso de la Nación la incluyó en el Circuito de Monumentos Históricos Nacionales, Ley 27.129. Se firmó un convenio con la Universidad Nacional del Comahue para el proceso de recuperación.
En 2021 se efectuó la limpieza del predio y la construcción de senderos alrededor del edificio para ser utilizados como visitas turísticas –por el exterior -por el peligro de derrumbe. Su única nieta Ruth realizó y realiza innumerables tramitaciones para la preservación de la Torre. En el año 2009 se efectuó en el Salón de la Provincias del Honorable Senado de la Nación, por gentileza del entonces Senador Dr. Horacio Lores, la Muestra “Vida y obra del Dr. Eduardo Talero.
Asimismo, recordemos que la Ordenanza 7972/97 establece claramente la preservación de los patrimonios históricos del lugar. La ciudad de Neuquén posee un escaso patrimonio de valor arquitectónico, simbólico, paisajístico y urbanístico, representativo de su historia.
Escribió Talero: Mi torre no es gesto de orgullo/ mi torre es un trozo sensible de sierra/mi torre es el único rastro durable que dejo en la tierra […] La gran Irma Cuña, en el prólogo de una de las obras del escritor colombiano, escribió: “En Eduardo Talero el desierto no se dibuja por las negaciones (no hay vegetación, pájaros, humedades) sino entrañamiento o adentramiento en una afirmación de lo que existe, muchas veces, idealizado y casi siempre amplificado”. Hay cuentos, mitos y leyendas que rodean La Zagala que se mezclan con la historia de la provincia. Hoy vuelvo a rememorar la historia de la torre, porque varios neuquinos estamos preocupados por el deterioro que sufre día a día. Al recrear, una vez más, esta historia, buscamos conferirle visibilidad al tema de su preservación antes de que sea demasiado tarde.

En septiembre de 1920 se apagaba la vida del poeta y abogado colombiano Eduardo Talero, cuya biografía hemos dado a conocer en varias oportunidades. Por tanto, por el legado que se hunde en las entrañas mismas del Neuquén, desde el año 2011 vengo realizando numerosos reclamos acerca de la restauración del Monumento Histórico “La Torre Talero” que nuestro homenajeado hiciera construir, la que tanta historia encierra en sus vetustas paredes próximas a derrumbarse. La Zagala (“La Torre Talero”) está ubicada en el Barrio Valentina Sur. Historiadores que me precedieron han apuntado que Talero estuvo a punto de ser fusilado por su tío, entonces presidente colombiano Gral. Rafael Núñez.
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