La Educación Ambiental: 50 años desaprovechados

Pasaron más de 50 años de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano en Estocolmo Suecia. Hoy somos mas de 8000 millones de habitantes y tenemos que analizar que pasó en este tiempo.





En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano de 1972, en Estocolmo Suecia, se desarrolló la primera conferencia mundial sobre el medio ambiente. En su Declaración y Plan de acción, estableció, en el Principio 19, que:

“Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana. Es también esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos.”

Pasaron más de 50 años de esta declaración y plan de acción, medio siglo, muchos no habíamos nacido, hoy somos mas de 8000 millones de habitantes y tenemos que analizar que pasó en este tiempo.

Las políticas de Educación Ambiental en el mundo y en nuestro país se han plasmado en Leyes, en algunos casos muy recientes (como la nuestra), pero el tamaño de la problemática ambiental mundial requiere de acciones masivas que aún no se producen, la conciencia ambiental de la población no tiene la sensibilidad requerida para realizar un cambio profundo de nuestra matriz productiva y nuestro modo de producción y consumo de bienes y servicios, como así también de energía.

Sin conciencia ambiental, sin entendimiento y sin grandes acciones o políticas educación ambiental, no podremos realizar el cambio social profundo requerido, el cual debería haberse iniciado, al menos, hace 3 o 4 décadas.

Las acciones con el ambiente son aisladas, bajas, en la magnitud de la problemática. Es interesante reflejar que el principio 19 de la declaración plantea “el ensanchamiento de la base de una opinión pública bien informada”, este punto es fundamental, porque una opinión pública bien informada es la que debe presionar para generar una agenda gubernamental que resuelva o desarrolle políticas públicas ambientales.

La declaración (de 1972) plantea como esencial que “los medios de comunicación masiva eviten contribuir al deterioro del medio ambiente y difundan la necesidad de protegerlo y mejorarlo.” Los medios de comunicación masivos se han comportado y se siguen comportando como mega empresas promotores del deterioro del medio ambiente, grandes generadores del consumo y definidores de la cultura consumista, ya que de ello viven, de la publicidad, de los millones que aportan las distintas empresas (con producciones no sostenibles) para vender sus productos. Así, es que al contrario de lo establecido en el principio 19, los medios de comunicación (sumándose la internet y las redes sociales) son un factor potenciador del deterioro medioambiental.

Nada ha cambiado, las políticas públicas no son atravesadas por una perspectiva ambiental, los consumistas en su gran mayoría no demandan productos sostenibles, el capitalismo y su reflejo en la cultura consumista no han reducido su fuerza y su impacto. Mientras en el mundo los gases de efecto invernadero se acumulan acelerando el calentamiento global y el cambio climático, las selvas y bosques son arrasados para producir mas alimento, los mares son barridos por redes reduciendo hasta extinguir poblaciones de peces, la biodiversidad disminuye, los mares acumulan toneladas de microplásticos, los alimentos acumulan toneladas de agrotóxicos, las aguas se contaminan, los glaciares se derriten, etc.

Además, no solo seguimos deteriorando el medio ambiente, sino que los sistemas económicos actuales no han resuelto la redistribución de ingresos, tanto entre países como dentro de ellos, la pobreza y la injusticia ambiental se incrementan día a día y además, las generaciones futuras, pagarán con su calidad de vida, nuestro despilfarro.


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