Las coaliciones políticas en tránsito

La experiencia neuquina expone los límites de las alianzas amplias cuando el poder exige cohesión y disciplina política en un escenario nacional que plantea desafíos. Cornejo defendió la decisión tomada en 2023, pero planteó la necesidad de acuerdos más duraderos frente a la fragmentación del sistema

Rolando Figueroa y Mariano Gaido en una de las actividades políticas semanales (Matías Subat)

En 2023, Rolando Figueroa logró romper una hegemonía que se mantuvo inalterable durante décadas en la provincia.

El histórico Movimiento Popular Neuquino perdió el control provincial ante una coalición inédita de nueve listas que incluyó desde el PRO hasta el Socialismo.

A esta estructura se sumaron de forma no orgánica sectores del peronismo distanciados de su conducción partidaria tradicional.

El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, respaldó la estrategia de la UCR de acompañar a Figueroa como una decisión óptima para desplazar al oficialismo.

Cornejo sostiene que la atomización política terminó con el bipartidismo y obliga a generar nuevas herramientas de gobernabilidad.


Dinámicas de las coaliciones y gestión


La historia local sugiere que las coaliciones rara vez perduran en Neuquén, con excepciones limitadas en algunos sectores de la izquierda.

Antiguamente, el partido predominante administraba las tensiones creando su propia oposición interna y externa para no arriesgar el poder.

El frente Neuquinizate ha experimentado vaivenes, fortaleciendo lazos con el PRO y el Frente Grande, pero sufriendo bajas como la de Desarrollo Ciudadano.

La actual administración provincial aplica una lógica distinta a la del MPN en su relación con los intendentes propios.

Figueroa ha definido que el empleo público ya no es el eje de su construcción territorial, marcando un techo a esa herramienta política.


Tensión territorial y nuevos liderazgos


La falta de financiamiento nacional impacta en obras estratégicas de diversas localidades, tensionando los vínculos políticos locales.

El gobernador mantiene una relación dual con el MPN, buscando terminar con prácticas del «sector Azul» pero manteniendo diálogo con sus intendentes.

Para administrar este tablero complejo, Figueroa sostiene contactos tanto con dirigentes históricos como con jefes comunales en ejercicio.

Bajo una mirada de bisagra histórica, el mandatario afirma que pensar estrictamente en partidos políticos es una lógica que ha pasado de moda.

La propuesta actual busca construir liderazgos basados en proyectos y equipos, asumiendo que la ciudadanía sigue personas antes que estructuras.


Desafíos de cohesión y estabilidad


El reto inmediato es consolidar el liderazgo frente a pulsos políticos que no siempre responden al ritmo marcado por el gobierno.

En la ciudad de Neuquén persiste una referencia política con peso propio que se mantiene fuera del esquema de control de la provincia.

Existe la incógnita de si esta coalición logrará ser una arquitectura de poder estable o si será otra alianza transitoria.

La experiencia en la provincia expone los límites de las alianzas amplias cuando se requiere disciplina política ante desafíos nacionales.

Finalmente, se plantea la necesidad de acuerdos más duraderos para contrarrestar la fragmentación actual del sistema político.


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