Números de frente y votos de reojo
Milei la espera con novedades dispares. La meta anual de acumulación de reservas ya se cumplió, pero varios indicadores muestran un estancamiento de la economía.
Nunca antes estuvo aquí. Kristalina Georgieva, economista búlgara, aterrizará mañana en Buenos Aires. Su nombre es conocido en Argentina desde el primero de octubre de 2019, cuando asumió la jefatura del Fondo Monetario Internacional, el principal acreedor de nuestro país.
Georgieva se reunirá con el Presidente de la Nación, analizará la marcha del programa económico con el equipo de Luis Caputo, visitaría Vaca Muerta, y disertará en la Bolsa de Comercio donde hace diez días Javier Milei pronosticó que será reelegido el año próximo.
La Casa Rosada la espera con novedades dispares. La meta anual de acumulación de reservas se ha cumplido por encima de las expectativas. Junto a la disciplina del programa fiscal, eso convierte en creíble para los mercados el programa financiero 2027 anunciado por Luis Caputo. Las tres principales calificadoras internacionales de riesgo mejoraron su evaluación de la deuda argentina. El bloque político de Milei en el Congreso se propone avanzar con la restitución de autonomía a la autoridad monetaria.
A la par de esos avances, hay otras señales que generan preocupación. El Indec todavía no difundió el Estimador Mensual de Actividad Económica a junio de este año. En mayo todavía la actividad reflejaba un crecimiento interanual leve (0,2%) y una mejora del 1,7% en el acumulado de este año, aunque con una caída mensual incipiente de -0,5%.
Pero hay indicios de contracción económica. La producción automotriz tuvo en junio una caída interanual del 13,6%, según la cámara empresaria que agrupa a la terminales, ADEFA. En el mismo sentido, ADIMRA informó un retroceso interanual de 4,6% en la actividad metalúrgica.
La consultora Scentia, especializada en relevamientos del consumo masivo reportó siete meses consecutivos de caída. En junio fue del 2,4% y el acumulado anual 2,9% negativo.
En Vaca Muerta, Georgieva podría ver la contracara de esa realidad. En la expansión de los sectores energético, minero y agroindustrial está la clave del superávit comercial que permite la adquisición de reservas. Como en la depresión del consumo se cifra parte de la inflación a la baja que Caputo le exhibirá a la jefa del FMI.
Diferencia de números
La distancia entre los grandes números de la economía nacional y los pequeños números de la economía familiar se ensancha. Tanto que un paso en falso como el que dio el vocero presidencial al hablar sobre el dólar es suficiente para tensar las expectativas. Adrián Ravier hizo lo que nunca debe hacer un vocero en la Argentina: ponerle un número tentativo a la cotización del dólar en los próximos meses. Sobre todo cuando esos meses son los previos a una campaña presidencial.
Milei ya decidió que esa distancia creciente entre los grandes y los pequeños números de la economía no será en 2027 un problema de la economía, sino de la política. Cada vez que reúne a su equipo le reclama un plan para zanjar esa brecha.
Entre las variables que el Gobierno cree a su favor está la diáspora de sus adversarios políticos. La oposición jugó tan fuerte en las últimas elecciones a dejar a Milei a un paso del juicio político, que postergó en ese intento la renovación programática y la definición de nuevos liderazgos más acordes con la demanda social.
Los debates opositores de los últimos días, dispersos entre las pasiones futbolísticas, las ideaciones conspirativas, los espasmos de nacionalismo acotados al mero golpe de efecto, las derivas sociológicas sobre xenofobia o racismo, demostraron que ninguna estructura de oposición camina con paso sólido para convertirse en alternativa de poder a Milei.
Esa distracción de sus adversarios no debería confundir a los estrategas de la reelección presidencial. Quizás lo escuchen de interlocutores extraños, como los técnicos de la señora Georgieva: cuando hay de fondo razones materiales para el descontento, el voto suele abrirse paso por alguna fisura del dique.
El propio Milei es el ejemplo de que esos desbordes impensados suceden.
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