Sospechas y necesidades en la cúpula del poder

Presionada por la Casa Rosada Patricia Bullrich se vio obligada a morigerar su rebeldía en la designación de jueces y se abstuvo. De todos modos, un manto de sospecha pesa sobre ella.

Si no fuera porque Javier Milei y Karina Milei ordenaron bajar –sin éxito- el pliego de la jueza Verónica Michelli por su parentesco con un periodista de investigación, la semana hubiera sido a puro festejo. Los números fríos muestran que La Libertad Avanza aprobó 73 pliegos de jueces tras cinco años sin nombramientos, un hecho que destacó incluso el rionegrino Martín Soria a pesar de sus críticas y diferencias. Es más: el peronismo acompañó 71, a la vez que logró imponer el de la cuñada de Hugo Alconada Mon.

La derrota libertaria en la votación de Michelli fue un resultado en coautoría entre el PRO y la UCR que se desmarcaron junto a la tropa que comanda José Mayans. Presionada por la Casa Rosada Patricia Bullrich se vio obligada a morigerar su rebeldía y se abstuvo para no votar en contra del gobierno al que representa.De todos modos un manto de sospecha pesa sobre ella.

Sin ánimo de generar otra crisis el Presidente y los ministros destacaron que “las instituciones funcionan” e intentaron callar las teorías conspirativas que despertó Bullrich y que corrigieron Karina Milei y el ministro Juan Mahiques, que enfrentó su primer gran desafío. El pasado reciente los excusa: Alberto Fernández retiró el pliego de un hermano del actual ministro; siendo vicepresidenta Cristina Kirchner se negó a avanzar con la designación de Daniel Rafecas como Procurador General mientras que en 2011 no firmó el nombramiento de un camarista. Por la falta de acuerdo la Corte sigue incompleta, con sólo tres de sus cinco miembros.

En el marco de incertidumbre que generó la actitud de Bullrich, Mahiques asumió el rol de escudo protector del presidente y desdijo a la jefa del bloque de senadores. Mientras al justificar su voto Bullrich admitía que se vetó a Michelli por un tema familiar y no por méritos, el ministro afirmaba exactamente lo contrario.

De todos modos, una vez más Milei la respaldó celebrando los 74 nuevos jueces aunque resta saber si firmará la polémica designación. En simultáneo Lilia Lemoine –su voz en las contiendas- defendió a la exministra de Seguridad con un ataque a Victoria Villarruel que en la última sesión se opuso al Presidente y reprochó, en privado primero y en el debate después, la alteración del orden del día con la incorporación de 23 pliegos que tenían acuerdo en comisión pero no habían sido negociados en Labor Parlamentaria. Parece que es preferible que el ‘enemigo’ esté afuera.

Por otra parte el Gobierno no pudo tratar uno de los proyectos que más le interesan, el de ‘inviolabilidad de la propiedad privada’. Mucho hizo Soria para juntar votos en contra, lo que tal vez obligó al Gobierno a aceptar el retiro de la iniciativa. Sin embargo preservó la iniciativa de una posible derrota y ahora se abre una nueva instancia de negociación en la que los libertarios podrían aceptar algunas modificaciones a cambio de llegar al recinto.

Sutil pero a la luz pública el ministro del Interior Diego Santilli y Eduardo ‘Lule’ Menem –mano derecha de Karina Milei- se reunieron con gobernadores que suelen auxiliar al Ejecutivo en el Congreso pero a quienes deben seducir ley por ley. Fue el caso de Gustavo Sáenz, de Salta, que se queja por reiterados incumplimientos, y del tucumano Osvaldo Jaldo que puso un límite a una reforma electoral que definió como “un traje a medida” de Milei.

Los misioneros son colaborativos pero esquivos. Santilli tuvo que viajar a Misiones y en vistas de la sorpresiva interna entre el gobernador y el líder del espacio tuvo que repartirse entre Carlos Rovira y el mandatario Hugo Passalacqua. El avance de La Libertad Avanza empieza a resquebrajar un espacio que llevaba dos décadas en el poder.

El amplio abanico de mandatarios del Norte –de todos los colores políticos, incluso kirchneristas- fueron atendidos en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) por Santilli que escuchó sus quejas sin promesas efectivas. “El Colo” no tiene firma pero Luis Caputo sí, por eso Alberto Weretilneck se sentó en Interior pero luego buscó avales a un crédito para salud en la lapicera del ministro de Economía.


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