Volver al crédito
Neuquén regresó al mercado internacional con una colocación de 500 millones de dólares en un escenario muy distinto al de hace apenas unos años. El desafío es demostrar que el nuevo endeudamiento se traduce en infraestructura capaz de sostener el crecimiento que impulsa Vaca Muerta.
La vuelta de Neuquén al mercado internacional de capitales marca un cambio de época en las finanzas provinciales.
No porque la provincia haya dejado de tener deuda -de hecho, continúa siendo un pasivo importante y mayoritariamente nominado en dólares- sino porque la relación entre ese endeudamiento y la capacidad económica del Estado provincial ya no es la misma que hace tres años.
Esa diferencia explica por qué hoy la administración de Rolando Figueroa pudo obtener 500 millones de dólares a una tasa del 7,35%, la más baja lograda por una provincia argentina en el mercado internacional desde el regreso de este tipo de emisiones.
Los números del propio prospecto presentado a los inversores muestran esa transformación.
Al 31 de marzo de 2026, la deuda total ascendía a 1,07 billones de pesos. El dato, aislado, impresiona poco.
Lo relevante es observar esa cifra en relación con el presupuesto y con la evolución de los ingresos provinciales.
Durante los últimos años, el crecimiento de la recaudación, las regalías hidrocarburíferas y la expansión de la actividad económica permitieron que el peso relativo de la deuda disminuyera considerablemente respecto de la situación que encontró la actual gestión.
La provincia sigue debiendo, pero esa deuda representa hoy una carga mucho menor sobre sus recursos.
Del proceso de reestructuración a Vaca Muerta
Ese cambio no ocurrió por azar. También fue consecuencia del proceso de reestructuración concretado en 2020, cuando Neuquén renegoció los vencimientos de los bonos TICADE y TIDENEU y modificó cronogramas de amortización e intereses.
Aquella operación alivió el perfil de pagos y dio tiempo para recomponer las cuentas públicas. Desde entonces, el crecimiento extraordinario de Vaca Muerta terminó de mejorar la ecuación fiscal. Los ingresos crecieron mucho más rápido que los compromisos financieros.
Sin embargo, conviene evitar lecturas simplificadas. El nuevo escenario no elimina los riesgos. El propio prospecto reconoce que el 91% del endeudamiento provincial continúa denominado en dólares.
Esa característica implica que cualquier variación importante del tipo de cambio o una caída de los ingresos vinculados a la actividad hidrocarburífera puede modificar nuevamente la relación entre deuda y recursos.
El mercado aceptó financiar a Neuquén porque observa una provincia con regalías crecientes, equilibrio fiscal y perspectivas de expansión ligadas al petróleo, al gas y al desarrollo del GNL.
Esa confianza depende de que esas condiciones se mantengan.
Un cambio de lógica en el endeudamiento
También existe una diferencia política respecto de otras etapas.
Durante muchos años, gran parte del endeudamiento provincial estuvo asociado a cubrir desequilibrios fiscales o refinanciar obligaciones existentes.
El discurso oficial ahora plantea otro destino: utilizar el crédito para acelerar infraestructura. Rutas, hospitales, escuelas, redes eléctricas y obras de agua aparecen como inversiones destinadas a acompañar el crecimiento de Vaca Muerta.
La lógica cambia porque el crédito deja de presentarse como una solución para cerrar cuentas y pasa a justificarse como una herramienta para ampliar la capacidad productiva de la provincia.
Esa será, precisamente, la medida del éxito de esta operación.
Los mercados ya emitieron su primer veredicto al aceptar prestar dinero en condiciones que la provincia considera favorables.
El juicio verdaderamente importante llegará dentro de algunos años, cuando deba evaluarse si esos 500 millones de dólares efectivamente se transformaron en infraestructura pública capaz de sostener el desarrollo neuquino.
Endeudarse nunca constituye un mérito en sí mismo. Lo verdaderamente trascendente es que la deuda financie activos que generen crecimiento futuro y que, llegado el momento de pagarla, la provincia sea todavía más fuerte que cuando decidió tomarla. Ese será el verdadero examen para la gestión de Rolando Figueroa.
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