Padres buscan justicia por el asesinato de Jonathan en El Cuy
ROCA.- “Si ya tienen las pruebas y está todo tan claro ¿por qué no hay detenidos? ¿Qué pasa con el asesinato de nuestro hijo?”, preguntan apretando los dientes y tratando de contener las lágrimas Vilma Pichimil y Norberto Perin Peña. Son los padres de Jonathan Peña, el adolescente de El Cuy que fue asesinado el 11 de octubre pasado, justo cuando la localidad preparaba su aniversario. Su cuerpo semienterrado fue encontrado tres días después en las afueras del paraje, por su propio padre, quien rastrilló toda la zona. La búsqueda policial fue tan deficiente que llevó a la justicia a imputar al ex jefe de la Comisaría de El Cuy, Víctor Hugo Carrizo, en una causa penal. “Nunca me tomó la denuncia por la desaparición ni ayudó a buscar. Me decía que seguro estaba en el baile o se había ido a Roca”, repudia Norberto. El miércoles pasado Jonathan hubiera cumplido 18 años. Cuando lo mataron a golpes y puñaladas, estaba a punto de convertirse en el primero de su familia en terminar el secundario. Por el crimen fueron imputados cuatro menores de edad –dos de ellos inimputables por ser menores de 15 años– y también dos adultos que son familiares directos del principal acusado, que tiene 16. El chico estuvo alojado en una dependencia de Promoción Familiar, pero según dijeron los padres de la víctima, no seguiría en tratamiento. También los angustia que el padre y el tío del presunto autor material sigan trabajando con normalidad en El Cuy. Uno es maestro y el otro es el médico del pueblo. El primero fue procesado por el delito de coacción, porque habría amenazado a uno de los menores que declaró en contra de su hijo; y el segundo fue imputado por la presunta falsificación de un certificado médico para uno de los involucrados. Los padres de Jonathan sospechan que la participación de este último habría sido mayor, pues creen que la víctima sobrevivió casi un día tras el ataque y recibió asistencia médica de manera clandestina. Aún nadie sabe cómo Peña, que estaba en su casa con unos familiares, terminó aquella noche a merced del grupo que lo atacó con salvajismo. Entre esos chicos había una familiar directa del subcomisario. Era la novia del presunto autor material y fue procesada por encubrimiento agravado, pero nunca fue internada. Peña y Pichimil también esperan más participación de los vecinos de El Cuy para exigir justicia y mejor atención en Tribunales. “El juez Norry nunca está disponible para nosotros”, lamentan.