Papá tiene su propio dinosaurio

Lo encontró un técnico de Cutral Co, junto a su hijo. Lo bautizaron con el nombre del descubridor.



NEUQUÉN (AN).- Un técnico de Cutral Co que trabaja en Rincón de los Sauces encontró los primeros fósiles al costado de una cañada y acompañado de su hijo se acercó para dar aviso al museo de Argentino Urquiza. El hombre, que se llama Luis Macaya, guió a los investigadores hasta el lugar en donde estaban enterrados los huesos que, sospechaba desde el vamos, pertenecían a un dinosaurio del período Cretácico. La presunción se confirmó. Por eso, el paleontólogo Leonardo Filippi -que al momento del hallazgo trabajaba en el museo rinconense y que ahora es investigador del prestigioso Carmen Funes de Plaza Huincul- decidió bautizarlo con el nombre de su descubridor.

El nuevo dino de la gran familia de saurópodos se llama Pitekunsaurus macayai y fue presentado al mundo científico a través del último número de la revista Ameghiniana, de las Asociación Paleontológica Argentina.

Pitekun, dijo el paleontólogo, “significa descubrir en lengua mapuche”.

Hace unos días, Filippi y Alberto Garrido presentaron a la comunidad científica los restos de un dinosaurio herbívoro del período Cretácico que midió unos doce metros de largo y que vivió hace unos 83 millones de años en una zona cercana a Rincón de los Sauces. “Era un animal pequeño para ser un saurópodo, de once o doce metros, pero muy grácil”, explicó Filippi en diálogo con “Río Negro” desde Plaza Huincul.

Los fósiles de este titanosaurus estaban junto a un cañadón seco a siete kilómetros de la localidad de Rincón de los Sauces y a unos 300 metros de la Ruta Provincial 5. Fue precisamente el agua que corrió por la cañada la que posibilitó a Macaya ubicar los huesos.

La campaña de rescate se hizo en dos etapas, una en el 2004 y otra al año siguiente. Además de los técnicos del museo de Rincón, colaboraron con Filippi el geólogo Alberto Garrido -director del museo Olsacher de Zapala-, la municipalidad de la localidad petrolera y la empresa YPF en la cual trabaja Luis Macaya.

Lo primero que sacaron entre las areniscas rojas fueron partes del cráneo, más concretamente el basicráneo, que es lo que tenía la osamenta más fuerte. Pero además de estas piezas habían restos del hueso frontal y un diente. Si bien los titanosaurus son los dinosaurios más difundidos, en muy pocas oportunidades ha sido posible encontrar huesos de un cráneo.

Los restos encontrados en la formación Anacleto (del Cretácico Superior) son basicráneo, frontal izquierdo, un diente, cuatro vértebras cervicales, tres dorsales, cuatro caudales, ulna y escápula derecha, el extremo de fémur izquierdo, fragmentos de costillas y de otras piezas.

“El lugar sobre el que se ubica el sitio fosilífero se encuentra mayormente cubierto por una fina capa de depósitos aluvionales y eólicos holocenos, en los cuales enmascaran a gran parte de los afloramientos cretácicos”, describió el geólogo Alberto Garrido en el trabajo que presentó la revista Ameghiniana.


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